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Martes, 31 de enero de 2006
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POLÍTICA
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Los socialistas invitan a ERC a abandonar el Gobierno catalán si no apoya el Estatut
Maragall rechaza anticipar las elecciones y pide a su socio que no tema «subirse al carro» del acuerdo
Los socialistas invitan a ERC a abandonar el Gobierno catalán si no apoya el Estatut
PSOE. El secretario de Organización, José Blanco. / EFE
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PSOE y PSC abrieron ayer la puerta a Esquerra Republicana de Catalunya para que deje el tripartito catalán si persiste en su rechazo al acuerdo estatutario. Los portavoces de los dos partidos indicaron que no tendría sentido su continuidad en el Ejecutivo autónomo si se descuelga del proyecto prioritario de la legislatura. La salida de ERC dejaría al Ejecutivo de Pasqual Maragall en minoría, y con CiU, defensora del anticipo de los comicios, crecida tras su pacto con José Luis Rodríguez Zapatero.

Los socialistas están empeñados en que ERC rectifique y ayer echaron sendas paladas de carbón en la caldera de la presión sobre los republicanos. El secretario de Organización, José Blanco, apuntó que sería incomprensible que la formación de Josep Lluís Carod Rovira «pueda seguir en el gobierno» catalán si tacha de «fracaso» esta reforma, «la prioridad» de la actuación del tripartito. El portavoz del PSC, Miquel Iceta, indicó a su vez que habrá «un sobresalto importante» en el tripartito si ERC persiste en desmarcarse de sus socios.

El endurecimiento de la estrategia socialista se produjo pocas horas después de las conversaciones telefónicas que mantuvo este fin de semana Rodríguez Zapatero con Carod Rovira y Joan Puigcercós. El presidente del Gobierno, como hizo en la reunión del pasado jueves, trató de convencer a sus interlocutores del error que supondría no incorporarse al consenso. No hubo ningún compromiso por parte de ERC. Hoy se celebrará una nueva reunión entre una delegación socialista encabezada por Alfredo Pérez Rubalcaba, y otra de los republicanos liderada por Puigcercós.

Entretanto, Blanco pidió a ERC que «reflexione» sobre las consecuencias de su postura, ya que implicaría que la reforma que salga de las Cortes tendría menos consenso que la aprobada por el Parlament. El dirigente socialista no quiso aventurar si el desacuerdo podría desembocar en un adelanto de las elecciones autonómicas, aunque apuntó que el partido que se transforme en «un obstáculo para que el barco llegue a buen puerto lo pagará en las urnas».

Buenas intenciones

Iceta echó más leña al fuego y señaló que «todos» comparten la necesidad de que el tripartito no sea alterado por las discrepancias internas, pero «lo bueno no es siempre lo que ocurre». El portavoz del PSC dijo comprender «la buena intención» de ERC al diferenciar su desacuerdo estatutario de la estabilidad del Govern, si bien recordó que hay ocasiones en que «las buenas intenciones no son suficientes».

También el socio menor del tripartito, Iniciativa per Catalunya, recordó a Esquerra que sería bueno que todos los que apoyaron el texto en la Cámara autonómica hicieran lo propio en el Congreso, pero si no es así el proceso seguirá porque «nadie es imprescindible». Incluso desde CiU hubo presiones. Su líder, Artur Mas, consideró que ERC «no tiene más remedio» que «romper» el tripartito si persiste «erre que erre» en no incorporarse al consenso.

Fuentes de la dirección republicana indicaron que «ni por un momento» ha pasado por su cabeza la idea de abandonar la alianza que sustenta el Gobierno de la Generalitat. «En todo caso, que nos echen», indicaron en tono desafiante. Una salida voluntaria, agregaron las fuentes, «primaría» a «aquéllos que han provocado este descalabro».

La salida de ERC dejaría en franca minoría a Maragall en el Parlamento catalán, en el que tendría enfrente a una oposición de perfil nacionalista muy marcado y daría nuevos bríos a las voces que desde CiU reclaman un adelanto electoral. La federación nacionalista alega que la entrada en vigor del nuevo Estatut, el próximo otoño tras el preceptivo referéndum, requiere un nuevo gobierno para gestionarlo.

La hipótesis del anticipo, que también cuenta con algunos adeptos en el PSOE y en el Gobierno de Rodríguez Zapatero, no se contempla en el Ejecutivo catalán. El propio Pasqual Maragall aseguró anoche que el tripartito «funciona a satisfacción» de los socios, manifestó su deseo de acabar la legislatura y aseguró que «mucho tendría que cambiar la situación» para adelantar los comicios, a los que, según dijo, volverá a presentarse.

Entrevistado en TV 3, el president reclamó, en cualquier caso, a ERC un «último esfuerzo» de negociación, y confió en que se incorpore al pacto hoy o, en su defecto, antes de que se ponga en marcha la Comisión Constitucional. Maragall pidió a sus socios que «no tengan miedo de subirse al carro» de un Estatut que cree «espléndido» y sobre el que «no se puede pedir más». En el capítulo financiero, afirmó que Cataluña tiene Estatut «para los próximos 25 años» con un modelo que reportará a la comunidad 3.000 millones de euros anuales más que el sistema vigente.

Para demostrar la fortaleza y unidad del Gabinete Maragall, tras la reunión del Gobierno catalán de hoy comparecerán en una rueda de prensa conjunta Josep Bargalló (ERC) y Joaquim Nadal (PSC).




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