Antes de que acabe 2006, España tendrá un nuevo Parque Nacional, el decimocuarto, y Extremadura entrará en la nómina de comunidades autónomas con un espacio natural de la máxima categoría. El Ejecutivo regional depositó ayer en el Ministerio de Medio Ambiente su solicitud para convertir Monfragüe, con sus 18.400 hectáreas en la provincia de Cáceres, en parque nacional y aportar a la red un ejemplo depurado y único de bosque mediterráneo.
En un momento de incertidumbre para la red estatal desde que el Tribunal Constitucional entregó la gestión exclusiva de los parques nacionales a las respectivas comunidades autónomas, la Junta de Extremadura ha elegido una fórmula inédita para llevar Monfragüe a la primera división de la protección ambiental. Ha optado por pedir al Gobierno central que tramite la solicitud como proyecto de ley, en lugar de remitirla a las Cortes como una proposición de ley del Parlamento extremeño, que es lo habitual en la España de las autonomías.
La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, agradeció ayer la carga «simbólica» del gesto, que interpretó como un aval al papel del Gobierno central como garante de la integridad y la cohesión de la red , y una muestra de la «complicidad» institucional necesaria para la protección del patrimonio natural. Narbona anticipó que «antes de fin de año» Monfragüe dejará de ser parque natural para ascender a parque nacional. El consenso previo entre todas las fuerzas políticas extremeñas está garantizado, «y eso va a facilitar mucho las cosas».
Su conversión en parque nacional «se traducirá en reconocimiento, más visitantes, gestión y más fondos», resumió José Luis Quintana, consejero de Agricultura y Medio Ambiente de la Junta. Los ecologistas creen necesario que la propuesta incluya terrenos colindantes hasta llegar a las 25.000 ó 30.000 hectáreas. Y, sobre todo, un cambio en la gestión, señaló Theo Oberhuber, de Ecologistas en Acción.