El Correo Digital
Jueves, 2 de febrero de 2006
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OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
A los jóvenes
En abril del año que acaba de terminar mi hija Helena, la única que tenía, murió por el impacto recibido en su coche por otro vehículo. Ella tenía sólo 20 años. Por ello quiero compartir con vosotros estas reflexiones: Las muertes en carretera de los jóvenes de 18 a 20 años representan, del total de la población, un 8%, y de 21 a 24 años, un 11%. Esta sangría tiene que acabar. Nadie pide hacer una manifestación por esta pérdida y se producen más víctimas que por cualquier tipo de terrorismo o por cualquier enfermedad. Parece normal, los jóvenes beben, corren, circulan a altas horas de la madrugada. Estos no son motivos para morir. Hay jóvenes responsables que no corren, que no beben, que mueren a las cuatro de la tarde, como es el caso de Helena.

De nada sirve retrasar la edad de obtención del carné de conducir, inculcar miedo o que los jóvenes no conduzcan por la noche. La solución pasa por formar personas responsables, aplicar las leyes a los culpables con máximo rigor y cambiar modos y costumbres, es decir, no conducir bajo los efectos del alcohol, ni jóvenes ni adultos; no lo permitáis.

Todos tenemos una parte de culpa. Primero, los que producen los accidentes; después, los fabricantes de coches preparados para correr más de lo autorizado; los políticos, que no consiguen con sus propuestas proteger la vida de los jóvenes; los jueces, que no aplican el máximo de las penas o castigos ejemplarizantes; los padres, que lloran las pérdidas y gritan, pero no consiguen que nadie les escuche. Sois el futuro y nuestro futuro. ¿Despertad! No dejéis que os arrebaten la vida y nadie pague por ello. No dejéis que la gente se acostumbre a pensar que tenéis que perder la vida, es demasiado pronto, tenéis muchas cosas todavía por hacer. Por una vez no esperéis a que los demás os resuelvan los problemas, implicaos en cambiar este mundo.

A Helena le encantaba conducir. Estaba llena de vida y alegría, ella os habría mandado este mensaje: '¿Quiero conducir, quiero vivir!'. Compartid con vuestros padres esta carta, ellos recordarán una canción de nuestra época que decía así: «... no, no señor, yo no estoy loca, lo estuve ayer, pero fue por amor...», y yo en este momento os digo: Sí estoy loca, pero es de dolor.



Vocento