Jesús Macarrón, gerente de la empresa Macarrón S. A., que se encargaba de guardar la escultura de Richard Serra 'Equal-Parallel/Guernica-Bengasi' perteneciente a la colección del Museo Reina Sofía y ahora en paradero desconocido, aseguró en su declaración ante los agentes de la Brigada del Patrimonio que en 1998, cuando la compañía entró en quiebra, advirtió a los responsables de la institución de que debían hacerse cargo de la obra.
Según dijo a los agentes, en sus comunicaciones explicaba que las deudas habían provocado la quiebra de la empresa y que se le intervenía la nave de Arganda del Rey donde se guardaba la escultura, por lo que ya no podía encargarse de su custodia. A partir de ese momento dejó de prestar sus servicios también la empresa de seguridad encargada de vigilar el almacén.
Desde entonces, lo ocurrido con la obra es un auténtico misterio, que ahora trata de desentrañar la Policía. Sólo se sabe que hace un par de años, cuando la Seguridad Social decidió hacer unas obras en los terrenos en los que se levantaba la nave de Macarrón S. A., que había llegado a sus manos, la escultura ya no estaba allí.
Negligencia ministerial
La declaración de Jesús Macarrón, según las fuentes consultadas por ABC, fue «coherente, documentada y en ella el compareciente mostró una tranquilidad absoluta. Está convencido de que no ha cometido ninguna irregularidad y que son los responsables del museo y del Ministerio de Cultura los que han actuado de forma negligente por no haber hecho caso a sus advertencias». Obviamente, asegura que él no tiene la menor idea sobre su posible paradero, algo que, sin embargo, pone en duda la actual directora del Reina Sofía, Ana Martínez de Aguilar, quien asegura que él era depositario de la obra y «no quiere decir dónde está».
La investigación policial, como ya informó este periódico, se centra en el rastreo de los transportistas con capacidad para trasladar una escultura en acero de 38 toneladas de peso. No obstante, se trata de un trabajo difícil, porque las compañías pueden haber desaparecido o cambiado de titular.
Pero no es ésta la única dificultad. La inhibición en favor de los juzgados de Arganda del Rey del titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Madrid, ante el que el museo formalizó la denuncia por la desaparición, ha paralizado de momento el trabajo de los agentes, ya que no hay ningún juez que entienda del caso. El protocolo para su asignación definitiva puede hacer que el 'impasse' en la investigación se prolongue aún más.
El Reina Sofía adquirió la obra en abril de 1987 por 450.000 marcos alemanes (más de 200.000 euros). La escultura estaba concebida específicamente para ese centro de arte y un año antes había formado parte de una exposición en el museo. También fue expuesta en su inauguración en 1990.
Fuentes del Reina Sofía ni confirmaron ni desmintieron que haya en el museo algún documento que corrobore la tesis de Macarrón: «El caso está 'sub judice' y no podemos hacer ningún comentario».
En cuanto a si la escultura perdida está asegurada o no, las fuentes del museo contestan que las obras de su colección que están en depósitos fuera del museo (en la actualidad hay doce, distribuidas en dos empresas, SIT y Edict) constan de un seguro por parte de las empresas depositarias. La factura mensual que éstas emiten está desglosada en dos conceptos: por almacenaje y por seguro. Respecto a las obras del museo que están en sus propios almacenes es el Estado el que responde en caso de pérdida.