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Jueves, 2 de febrero de 2006
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DEPORTES
Bilbao Basket
El nuevo capataz
Savovic aplica una tesis probada en la Universidad de Hawai y asume una parcela de liderazgo en el Lagun Aro
El nuevo capataz
CATALIZADOR. Savovic anima a Javi Salgado. / BORJA AGUDO
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Pedja Savovic es un tipo instruido, con recursos, portador de una vida nómada que ha enriquecido su mente. Su afabilidad maquilla un carácter muy estructurado, dotado de compartimentos estancos donde esconde su proceder según sean las situaciones a afrontar. Para el deporte, está dotado de una manija que no muchos jugadores poseen o quieren utilizar. Capacidad de liderazgo. No hay más que ver un entrenamiento o cualquier partido para saber que hay dos capitanes, varios jugadores en racha y un nuevo capataz en el Lagun Aro.

Ha heredado la función que desempeñó César Sanmartín la pasada campaña. La extensión del entrenador en la cancha -incluyendo en el coto el banquillo- es una responsabilidad que le va como anillo al dedo. Más aún. Aunque muchas veces se fundamenta la elección del individuo en el temperamento, Savovic aporta una preparación anterior. La vivida en sus años de Universidad en Hawai bajo la supervisión de Wallace y Krizevski y recogida en el libro 'El círculo de excelencia'.

El propio 'Savo' lo explica. «Fue un estudio pionero en las universidades americanas sobre el liderazgo en todos los ámbitos de la vida, pero con una relación directa con nuestro equipo de baloncesto. Nos vino muy bien porque entonces en nuestra promoción había once jugadores de ocho nacionalidades. Nos sirvió para superar muchas barreras y acabamos clasificándonos en el puesto 24 de las ligas universitarias. Con el tiempo, sólo un canadiense y yo nos dedicamos al baloncesto, pero el resto son hoy en día excelentes profesionales liberales».

La cosa tenía su miga. En aquel grupo cohabitaron nacionalidades tan dispares como lituanos, serbios, canadienses, israelíes, sudafricanos, nigerianos, españoles -el base badalonés Albert Tecul- y un solitario estadounidense. De la teoría nació una práctica de la que Savovic asume estar recogiendo ahora los frutos. «Con el paso del tiempo te das cuenta mucho mejor de las cosas. Allí teníamos el ejemplo de la NBA, donde el liderazgo es algo muy definido en los equipos. Se toma como algo necesario y el problema suele ser encontrar a quien lo ejerza, ya que hay mucha gente capacitada, pero no quiere involucrarse en esa responsabilidad porque no le apetece, por timidez o cualquier otra circunstancia. Siempre es bueno tener a alguien que aglutine y es una labor que trato de llevar a cabo en el Lagun Aro».

¿Cómo se percibe al elegido? Las evidencias saltan a la vista. El alero balcánico brinca como un resorte desde el banco para animar toalla en mano como un voluntarioso meritorio. Lo mismo que corrige, alenta, incita al público. Sobre el parqué sabe cómo calentar a la masa con sus aspavientos, lo mismo que sirve de epicentro para improvisados y necesarios cambios de opiniones o reparto de consignas.

Conocer los roles

Él lo tiene muy claro. «Este deporte se compone de muchas pequeñas cosas y servir de ayuda a los compañeros es una de ellas. En Bilbao es fácil hacerlo porque creo que todos conocemos a la perfección nuestros roles. Estamos en una gran línea y es el fruto de nuestro trabajo, de la táctica de los entrenadores y de que todos hacemos lo que debemos. Somos individuos con deseos, pero sabemos que muchas veces los tenemos que dejar a un lado. Nadie está antes que el equipo».

Sobre el transcurso de la semana previa al viaje a Granada, Savovic se muestra optimista por lo que está viendo en cada sesión de trabajo y resta importancia a la diferencia de tensión inicial -vaticinable, por otra parte- que hubo entre los duelos con el TAU y el Caja San Fernando, dos partidos que considera igual de importantes. «Luchamos por la tranquilidad en cada partido. Cada jornada tiene cosas que te afectan, pero en todas salimos con mente ganadora. El equipo está bien y sabemos que podemos ganar a cualquiera y que es muy complicado para cualquiera ganarnos. Pero esta ACB está muy equilibrada y aún no hemos conseguido nada. Quedan muchas jugadas por hacer».




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