El Correo Digital
Jueves, 2 de febrero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
OPINIÓN
EDITORIAL
Bush contenido
George W Bush adoptó en el discurso anual ante el Congreso sobre el Estado de la Unión un tono menos agresivo que en años anteriores, en los que la reivindicación de la misión estadounidense en el mundo había primado por encima de las cuestiones internas hasta trascender a la comunidad internacional. En esta ocasión, Bush ajustó su mensaje a conceptos de crecimiento económico, aumento del empleo o problemas energéticos y, aunque la lucha contra el terrorismo fue una pieza clave de su discurso, optó por no arriesgar en términos de política exterior, mostrando una cautela desacostumbrada. La condición de año electoral del presente ejercicio, con la renovación parcial del Congreso, cuyas dos cámaras controlan los republicanos, y la actual baja popularidad presidencial -un 40%- explican esta moderación, que en cierta medida es un reconocimiento del cansancio de la ciudadanía ante su política de acción directa. Es cierto que el terrorismo y, como habitual corolario de la Administración Bush, la situación de Oriente Próximo, Irak e Irán, ocupó la mitad de su alocución, pero sin duda lo más novedoso fue su reproche a la inestabilidad en algunos de los Estados petroleros, de cuya dependencia energética, advirtió el presidente, debe verse libre Estados Unidos lo antes posible. Un inusual guiño a las energías alternativas, con claro calado interno. En definitiva, un Bush más comedido y doméstico, pero con un argumentario invariable.



Vocento