Cindy Sheehan, la madre del soldado muerto en Irak que lleva persiguiendo a Bush desde su veraneo en Crawford, fue detenida en la galería de espectadores de la Cámara de Representantes justo antes del discurso del presidente. Evento institucional al que había sido invitada por una diputada demócrata de California y del que fue sacada por lucir una camiseta pacifista con el eslogan: «2245 muertos ¿Cuántos más?».
Al negarse a cubrir su mensaje, agentes de la Policía del Capitolio llegaron a esposar a la activista, que se ha convertido en símbolo de oposición a la guerra de Irak. Cuatro horas después, esta persistente californiana quedaba en libertad sin fianza pero acusada de una falta menor con una improbable condena de un año de cárcel. De acuerdo a las reglas parlamentarias, la exhibición de consignas políticas por parte de visitantes no está permitida dentro de la sede del Capitolio. En septiembre, tras pasar 26 días de acampada a la puerta del rancho texano de Bush, Cindy Sheehan también fue arrestada por manifestarse sin permiso en la puerta de la Casa Blanca. Cargo castigado con una multa de cincuenta dólares.
Como contrapunto, la Casa Blanca incluyó en su lista de invitados al discurso sobre el estado de la Unión a los padres y la viuda de Dan Clay, sargento de los Marines de 27 años que falleció el 1 de diciembre por la explosión de una bomba en Faluya. La familia, al ser presentada por Bush, recibió una de las mayores ovaciones de la noche. Especialmente cuando el presidente leyó un párrafo de una de las últimas cartas del soldado: «Me enfrento a la muerte con el seguro conocimiento de que vosotros no tendréis que hacerlo».