ETA prosiguió anoche con su escalada de atentados, con la colocación de un artefacto de gran potencia en las instalaciones centrales de Correos en Vizcaya, inauguradas hace apenas cuatro meses en Etxebarri. Al contrario que en las ocasiones anteriores, esta vez la organización terrorista sí avisó de la explosión, que se pudo escuchar a varios kilómetros de distancia y provocó importantes daños materiales.
La bomba estalló a las once menos diez de la noche, algo más de una hora después de que ETA anunciara la colocación del artefacto en sendas llamadas telefónicas a 'Gara' y a la Asociación de Ayuda en Carretera (DYA) de Guipúzcoa. En este último caso, fue una chica joven quien, «nerviosa y tartamudeando», según fuentes del servicio sanitario, comunicó en euskera que iba a explotar una bomba en la oficina central de Correos en Vizcaya, situada entre Basauri y Etxebarri. Cuando se le preguntó a qué hora, dijo que no lo sabía.
Las dependencias se encuentran en el polígono industrial Lezama-Leguizamón, y se encuentran operativas desde el 27 de septiembre del pasado año. Es el mayor centro logístico de la compañía postal en Vizcaya, y en él se clasifica toda la correspondencia que circula por la provincia, función que antes se desempeñaba en las oficinas de la calle Bailén de Bilbao.
Tras tener conocimiento del aviso, la Ertzaintza acordonó la zona y desalojó el edificio, así como algún otro pabellón cercano. La evacuación coincidió con el relevo entre el turno de la tarde y el de la noche. En esos momentos, había en el inmueble dos vigilantes de seguridad y dos trabajadores.
Una vez asegurado el perímetro, los agentes iniciaron la búsqueda del artefacto. Lo encontraron en el exterior del edificio, en el interior de una mochila con un cartel que indicaba 'Peligro bomba'. La bomba estalló sin que los artificieros desplazados al lugar llegaran a intervenir, y no causó heridos, aunque sí destrozos de consideración.
Cloratita
El hallazgo de otra bolsa de parecidas características a la que contenía el explosivo obligó a los expertos a extremar las precauciones en la inspección de la zona, lo que retrasó la evaluación de los daños. Según las primeras estimaciones, el artefacto contenía entre 10 y 15 kilos de cloratita, una cantidad muy similar a la de la bomba que explotó el jueves en los juzgados de Balmaseda, unas horas después de que se registrara otra explosión en la oficina de Correos de Murgia, en Álava.
Esta compañía postal se ha convertido en los últimos meses en objetivo predilecto de los terroristas, que han atacado, además de las citadas, las estafetas de Igorre, en Vizcaya; Alsasua, en Navarra; y Zumarraga, en Guipúzcoa.