Cuatro días después de que un bebé de dos meses fuera rescatado con vida de una laguna de la ciudad de Belo Horizonte a la que había sido arrojada por su madre dentro de una bolsa de plástico, un caso similar estremeció ayer a la población basileña, aunque en esta ocasión el desenlace fue trágico. La Policía de Canoas, municipio del área metropolitana de Porto Alegre, halló en un arroyo el cuerpo de un recién nacido, después de que vecinos denunciaran que su madre lo había arrojado al agua.
El bebé fue introducido en una bolsa de plástico pocas horas después de nacer y arrojado al agua por su madre, identificada como Regina Pereira, de 34 años. La mujer confesó que abandonó al bebé debido a que su marido, que también fue arrestado, sospechaba que era fruto de un adulterio. La mujer, según la cadena televisiva Globo, aseguró que no fue la primera vez que arrojó un recién nacido suyo a un río, aunque la Policía dijo desconocer otros casos.
La comisaria Patricia Tolozzi, responsable por la investigación, aseguró que la parricida se mostró serena durante el interrogatorio y que difícilmente podrá alegar que el homicidio fue consecuencia de una depresión postparto.
En Belo Horizonte, una recién nacida fue encontrada en la madrugada de ayer con vida abandonada frente a la puerta de una casa. La niña, de cerca de 3,5 kilos de peso y unos pocos días de vida, aún tenía el cordón umbilical y tan sólo vestía un pañal.