El gran Jaume Perich, de cuya muerte se cumplieron ayer diez años, habría escrito en una de sus magníficas tautologías que los autobuses españoles son los mejores autobuses de España y nos habríamos ahorrado el trabajado y minucioso estudio de la OCU sobre los autobuses urbanos, para el que se han contrastado las características del servicio que prestan 2.326 vehículos en 32 ciudades.
Se han examinado las paradas: su estructura, conservación y la información al usuario; la puntualidad de los vehículos y la información que se dispensa en su interior, como carteles, dispositivos sonoros y visuales; la conservación del interior, su limpieza, estado de los asientos y la seguridad, que se mide por la suavidad de la conducción y las facilidades para la subida y bajada de pasajeros.
El resultado del informe no puede ser más satisfactorio para el transporte público de viajeros en Bilbao. Disfrutamos de los mejores autobuses de España, dicho sea en este caso sin perdón. Hasta los más irreductibles soberanistas entenderán que no es lo mismo presumir de tener los mejores autobuses de España que los mejores autobuses de Euskalherria, cómo vamos a comparar.
La valoración es de conjunto y los defectos, que los hay, quedan sobradamente compensados por las características positivas: Están entre los más lentos, pero, a cambio, son los más puntuales. Los incumplimientos, entendidos como tales los retrasos superiores a los tres minutos, son inferiores al 18%, mientras en Huelva superan el 80%. El mérito es especialmente notable si tenemos en cuenta que Bilbao es una ciudad minada por las obras públicas y las restricciones circulatorias. Las paradas bilbaínas están entre las mejores por accesibilidad, confortabilidad e información. En señales acústicas estamos entre las peores, pero la cosa se compensa con los dispositivos visuales, la conservación de los vehículos y las facilidades que los conductores dan para la subida y bajada de los pasajeros.
Y eso sin tener que valorar el metro, ni los taxis, que entonces nos saldríamos de la tabla.