La Asociación Vizcaína de Excavadores (AVE) sacó sus camiones a la calle el pasado 13 abril para denunciar la falta de puntos de vertido de las tierras y escombros que generan las obras en Vizcaya. En aquel momento había sólo dos escombreras, en Forua y Zaratamo. Nueve meses después, la primera ya está fuera de servicio y la segunda «sigue abierta pero con poca capacidad», afirma el gerente de la entidad, Xabier Zaldunbide.
La agrupación creó su propia empresa con participación de las firmas más importantes -45 de las 130 que la componen- para buscar y gestionar nuevos vertederos. Pero ni su trabajo ni las reuniones mantenidas con las instituciones han evitado que se llegue a una situación «insostenible». Zaldunbide asegura que algunas empresas, «a pesar de tener trabajo, están al borde de la paralización, con el consiguiente riesgo para la actividad» de un sector que genera «más de 3.000 puestos de trabajo».
Junto a la escombrera de Zaratamo, los profesionales disponen de un «pequeño» punto de vertido en Zeanuri, «muy alejado de la zona donde se ejecutan la mayoría de las obras». Pensaron recurrir a la cantera de El Peñascal, pero allí se verterán tierras sobrantes de las excavaciones de la 'Supersur'. Tampoco ha prosperado la alternativa que se buscaba en Enekuri, ni la opción de compartir con la Diputación los recintos que utiliza para las obras públicas. Y el Superpuerto «tiene las puertas cerradas. Ha sido una solución durante muchos años, pero las obras llevan su ritmo».
Las empresas «se buscan la vida» para desarrollar su actividad, que está sujeta a varios trámites administrativos. Las autorizaciones del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco «se eternizan», se quejan los afectados. También se necesitan licencias de los ayuntamientos, que por lo general «se muestran reacios a que en sus municipios se realicen estas actividades». En ocasiones surge un problema añadido porque los permisos no concretan el lugar donde se pueden depositar los escombros.
El Gobierno vasco se comprometió a estudiar el uso de antiguas galerías mineras y canteras para estas actividades. Este 'mapa' de posibles soluciones todavía no ha llegado a la asociación. Ante la «raquítica respuesta» de las instituciones a sus demandas, el colectivo se plantea iniciar nuevas movilizaciones como la que hizo visible su protesta con una caravana de 200 camiones desde el Superpuerto hasta Bilbao. «Esperamos no vernos abocados a tomar medidas más drásticas», concluyen.