Tal vez les extrañe el titulo de este comentario, pero me lo ha sugerido una simpática basauritarra llamada Begoña que me ha escrito para amonestarme porque, según dice, siempre me estoy metiendo con ellas: si no es a la hora de conducir, es a la de trabajar (estoy copiando su carta), o si no es que sólo sabemos estar en la cocina.
¿Dónde ha leído usted eso, querida Begoña? No será en este rincón periodístico donde siempre he defendido a las señoras, por las que siento admiración y respeto. Siempre he alabado la tarea benemérita de las amas de casa y me han parecido justas todas las conquistas del género femenino, salvo en un detalle: en la tontera gorda de incluir entre sus reivindicaciones el derecho a padecer cáncer de pulmón (léase fumar).
Mis comentarios sobre los defectillos (que no defectos) femeninos han sido hechos tan sólo en plan simpático y añadiendo siempre que soy un admirador del genero femenino y, sobre todo, de las amas de casa y madres de familia. Incluyendo ahora a las que, además de trabajar fuera de casa, tienen que trabajar dentro. Su carta más bien me parece (usted misma lo reconoce al final) un desahogo amable que yo acepto encantado, porque en mi estafeta son bien recibidas y contestadas todas las cartas; las que me alaban, las que me corrigen, las que me censuran, las que discrepan e incluso las que me insultan, que por fortuna son muy contadas.
Y por último quiero acusar recibo de su réplica al lector que añadía a los defectillos femeninos el de los encuentros con paraguas los días de lluvia. El lector aseguraba (lo dijo él, no lo digo yo) que ellas nunca levantan el paraguas en los cruces y siempre lo tiene que levantar él. Aquí la citada Begoña me ofrece su réplica: si, por regla general, el género masculino es mas alto que el femenino, lo natural es que sean ellos los que levanten el paraguas cuando se encuentran con una señora en pleno aguacero.
Y, como el razonamiento me parece lógico y oportuno, así lo hago constar. Espero que Begoña haya cambiado sus ideas respecto a la opinión que yo tengo del género femenino. Rubrico mi comentario con este grito que no tiene nada de ironía y sí mucho de sinceridad: ¿Vivan las mujeres! DE CUANDO EN CUANDO OLMO