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Viernes, 3 de febrero de 2006
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La hormona
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Tenía que ser cuando mayor número de mujeres llega a presidenta y otras altas cotas que ahora se les augure el bonito porvenir que las pinta como «más delgadas, más agobiadas y más calvas», pues se advierte que ya el 20% del sexo femenino sufre de alopecia, el pavor de un gran sector de los varones. Al paso acelerado que vamos, en cien años, todos y todas calvos y calvas con la igualdad en la cabeza que no a la cabeza de la consecución de la igualdad. Una cabellera normal, me informan, tiene 100.000 cabellos. Pero con 100.000 pelos por banda, viento en popa, a toda vela, con el agobio de las dietas o las panzadas en el laborar día a día, es probable que se caiga el pelo y se vaya perdiendo en la refriega hasta sobrevenir la calvicie fatal, el futuro más oscuro para las peluquerías y una vuelta al siglo XVIII en un renacer de la peluca. El estrés puede arrasar las melenas más frondosas, cualquier cabellera y leonina e igualar por arriba a las señoras con los ventripotentes calvorotas.

Y todo por culpa de las dichosas hormonas que también son culpables, según estudios científicos, de que sólo dure dos años la pasión amorosa habida cuenta de que después de ese bienio ardiente el deseo se desvanece por cambios hormonales. La 'neurotrofina', una sustancia que abunda en los ardores primeros, va siendo arrollada y suplantada por otra menos acuciante y premiosa, más calmada y permanente llamada 'oxitocina', que es una hormona que desmiente paulatinamente las promesas de amor que se hacen los amantes de no bajar jamás de intensidad la llama del enamoramiento.

Existe constancia de la presencia en la sangre de la hormona pasional, pero transcurrido cierto tiempo, un par de añitos, mes más mes menos, los investigadores le pierden la pista, no tienen pruebas de que la 'neurotrofina' pasional continúe corriendo por las venas de los enamorados, la misma incógnita que dejaron sin despejar de forma prematura Romeo y Julieta. La respuesta a por qué se te arruinan las mechas y te quedas pelona o tiras a la basura el mechón de cabello de una pareja que iba para eterna te la da Osakidetza mediante una analítica. Así se sabe que no hay mayor peligro ni peor rival que una hormona.




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