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Viernes, 3 de febrero de 2006
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A merced de las hostilidades
La amenaza de Teherán de reducir su suministro de petróleo es el último capítulo de la utilización del valioso combustible como chantaje político
A merced de las hostilidades
TROPAS AMERICANAS pasan junto a un oleoducto saboteado. / AP
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Es la materia prima más valiosa del planeta y su precio provoca que la economía global se ralentice o se acelere. Durante el presente año, el mundo consumirá 84,8 millones de barriles diarios de oro negro, es decir, 13.000 millones de litros. Para 2030, la demanda será de 120 millones de barriles diarios.

La casi total dependencia de este combustible supone un elevado riesgo para la economía global, y ello no sólo por el agotamiento de los yacimientos existentes -el mundo dispone de reservas para unos 30 años-, sino porque el flujo de crudo a Occidente está amenazado por la inestabilidad, o la hostilidad, de algunos países que controlan gran parte de la producción. Irán, cuarto productor del mundo, amenaza con reducir su suministro de petróleo si su programa nuclear es denunciado ante el Consejo de Seguridad de la ONU. No por nada el presidente de EE UU, George W. Bush, ha criticado la excesiva dependencia de su país del crudo del Golfo.

En la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP), cuyos once miembros proporcionan el 35% del crudo consumido en el mundo, hay, junto a Irán, otros tres estados que no dejan de dar sustos al mercado. Entre los cuatro producen 11,5 millones de barriles diarios, el 13% del consumo mundial.

VENEZUELA

En diciembre de 2002 y enero de 2003, Venezuela vivió una huelga en su industria petrolera que paralizó la principal fuente de riqueza del país. Durante dos meses, las exportaciones del único país iberoamericano integrado en la OPEP bajaron casi a cero y el resto de países de la organización se vieron obligados a elevar la producción para compensar los dos millones de barriles diarios que dejaron de circular. La crisis elevó el precio del crudo hasta los 25 euros por barril, cifra moderada si se compara con los 56 euros actuales. Pese a que el presidente, Hugo Chávez, ha legitimado en las urnas su poder, las acusaciones de fraude electoral y la retirada de los partidos opositores en las legislativas de diciembre dan a su Gobierno un tinte dictatorial. La crisis con Estados Unidos, que compra a Caracas el 13% del crudo que consume, ha aumentado bajo la acusación de que Chávez es un elemento desestabilizador.

IRAK

En Irak, la insurgencia y la inestabilidad política amenazan el flujo de crudo. Bagdad exporta 1,45 millones de barriles diarios, frente a los 2,5 que comercializaba antes de la invasión. Problemas de suministro eléctrico, sabotajes, ataques a los oleoductos y los campos de extracción han impedido que la industria petrolera iraquí se recupere de los trece años de bloqueo sufrido a raíz de la primera Guerra del Golfo, que dejó sus infraestructuras en muy mal estado. El pasado mes, las exportaciones apenas llegaron al millón de barriles, la cifra más baja desde marzo de 2003, cuando comenzó la operación militar para derrocar a Sadam Hussein.

NIGERIA

El mayor productor de crudo de África y quinto entre los miembros de la OPEP tiene también problemas para explotar sus fabulosas riquezas. Pese a los 26.500 millones de euros que obtiene por el petróleo, el país africano más poblado tiene un PIB per cápita de 455 euros y la inmensa mayoría de su población vive en la pobreza. En los últimos años, los conflictos políticos, tribales y religiosos han derivado en numerosos ataques y huelgas contra las instalaciones de las petroleras en el delta del Níger. Al menos dos grupos separatistas que abogan por la independencia de esta región han atacado en numerosas ocasiones las plantas de la Shell, la Chevron y Agip. Pese a la llegada de la democracia en 1999, los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes, las luchas por controlar el crudo y los intereses de las multinacionales occidentales -Europa y EE UU importan el 80% de la producción nigeriana- siguen haciendo de la zona un inestable polvorín.




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