Un atentado con dos coches bomba que explotaron de forma casi simultánea causó ayer la muerte de dieciséis personas y heridas a casi un centenar en Bagdad. Tras varios días de relativa calma en Irak, donde sólo se registraron incidentes menores, dos explosiones separadas por apenas un minuto volvieron a teñir de sangre las calles de Bagdad.
Según un portavoz de la Policía, «el primer automóvil estalló cerca de una fila de vehículos que esperaban para repostar en un gasolinera ubicada en el barrio Al-Amin», en el sureste de la capital. La fuente detalló que el segundo vehículo explotó menos de un minuto después «en un mercado popular de la misma zona» que se encuentra a dos kilómetros del lugar del primer ataque.
La deflagración en la gasolinera causó la destrucción instantánea de un camión cisterna que descargaba combustible en ese momento, lo que causó el incendio de otros vehículos. El oficial añadió que los equipos de socorro rescataron tres cuerpos calcinados del interior de tres coches.
Las primeras investigaciones apuntan a que las dos bombas fueron activadas por control remoto. Los dos ataques fueron lanzados contra civiles, ya que en el momento de las explosiones no había ninguna patrulla militar ni policial en la zona, habitada mayoritariamente por cristianos.
Mercado abarrotado
Los testigos señalaron que el mercado se encontraba abarrotado en el momento del atentado, con decenas de personas comprando en los tenderetes y tiendas de la zona aprovechando las últimas horas de luz del día.
También ayer el mando militar estadounidense en Bagdad informó de que cinco de sus soldados perdieron la vida en las últimas 48 horas. El incidente más grave causó la muerte de tres uniformados, que perecieron por la explosión de una bomba en una región del sur de Bagdad, el que fue primer ataque mortal que sufren en los últimos siete días. Otros dos militares, pertenecientes a la Segunda División de Marines y a la División Multinacional Bagdad, fallecieron a causa de las heridas causadas por armas ligeras en incidentes ocurridos en Faluya y en el sudoeste de la capital.
Bajo escombros
Además, la Policía informó de que sus agentes hallaron en distintos puntos del país pérsico los cadáveres de dieciséis personas con signos evidentes de haber sido torturados. La mayoría de los cuerpos, con las manos atadas y los ojos vendados, aparecieron en el barrio de Al-Hamidyia, zona de mayoría chií. Según la fuente, algunos de las víctimas estaban enterradas bajo un montón de material de construcción.
Por otra parte, un helicóptero estadounidense lanzó cohetes contra el barrio chií de Sadr City, en el este de Bagdad, después de que hombres armados dispararan contra él, matando a una mujer y provocando protestas de los habitantes y los políticos chiíes. El Ejército norteamericano indicó que se había producido un tiroteo cuando militares perseguían a «un conocido terrorista vinculado a Ansar al-Suna», un grupo radical suní que ha reivindicado la responsabilidad de numerosos atentados suicidas y decapitaciones. «Cuando abandonábamos la zona, hombres apostados en un tejado cercano comenzaron a disparar contra el aparato y éste devolvió el ataque con armas y cohetes», precisó.