«¿De qué me voy a arrepentir? Eso no quiere decir que esté encantado de hacer lo que hice ( ). Perdón humano igual le podría decir. Siento que haya podido sucederle todo esto, pero no reniego de mi pasado». Es Kandido Azpiazu, condenado por el asesinato en 1980 de Ramón Baglietto y propietario de una cristalería en los bajos del edificio donde vive Pilar Elías, la viuda del militante de UCD. La noche del miércoles, Telecinco emitió un reportaje grabado por un periodista con cámara oculta en el que tanto Azpiazu como Iñaki Zuazolazigorraga -otro de los autores del atentado- mostraron nulo arrepentimiento por lo ocurrido.
Azpiazu, condenado a 49 años de prisión, sólo cumplió 15 en la cárcel al lograr reducciones por buen comportamiento y diferentes trabajos. Fue hace un par de años cuando decidió adquirir el local, donde se grabó gran parte del reportaje, que fue el espacio más visto a esa hora, 2,7 millones de espectadores. «¿Ésta (Pilar Elías) vive aquí? ¿Y qué? Lo que no podemos hacer es estar escondiéndonos de nadie. No es una provocación». Su esposa interviene: «No es chocante, es una coincidencia».
El ex etarra -«ahora soy militante del movimiento independentista vasco, pero no de ETA»- se cruza todas las semanas con la viuda de Baglietto y su escolta. La mujer de Azpiazu interviene y habla de Elías: «Prefiero no verla. No tiene ningún signo de humildad». El asesino se disfraza de víctima: «Ella es una niña mimada del poder de la derecha. Recibe mimitos de Aznar. Tiene sus influencias. Yo soy un 'pringao'». La visión de la viuda de Baglietto -concejal del PP- es diametralmente opuesta: «Él es un asesino y un provocador».
Azpiazu recuerda 1980, el año que más personas mató ETA: 92. Asegura que la situación era diferente y que el atentado contra el simpatizante centrista «se hizo porque se tenía que hacer» y porque era «un militante del aparato represor». Zuazolazigorraga, también vecino de Azkoitia y que trabaja en un restaurante cercano donde fue grabado, va más allá: «Era un chivato». No muestra arrepentimiento. «¿Cómo me va a dar pena?», sostiene.
La imagen traslada a Pilar Elías a la carretera donde su marido fue ametrallado. Durante años no pudo pasar por allí. «Ni olvido ni perdono», proclama. También aparecen dos de los hermanos de Baglietto. Nieves, también militante de UCD, quien tras morir Ramón recibió una llamada en la que se le decía que se atuviera a las consecuencias, que era la «siguiente». «Estaba dispuesta a perder la vida, pero tenía 10 hijos. Decidí partir al exilio. Fue muy duro porque quiero a mi tierra».
El factor familiar está enraizado en esta historia. Se sospecha que quien dio el visto bueno al asesinato de Baglietto fue Eugenio Etxebeste, 'Antxon'. Eugenio era primo de Ramón. El asesinado por ETA tenía otro primo, por aquel entonces concejal de HB en Eibar, un edil que no condenó el asesinato de su familiar. Pero hay más; 18 años antes de su muerte, Ramón salvó la vida de quien iba a ser su futuro asesino cuando «Kandidito», como lo sigue llamando Pilar Elías, apenas era un bebé. «Eso es un invento suyo, no es verdad. Y si fuera cierto, me es exactamente igual», responde Azpiazu, cuyo hermano es, según Elías, «jefe de Jarrai».
«Era un chaval»
El ahora dueño de una cristalería, quien asegura que la mayoría de Azkoitia está con él, que las mujeres mayores se le lanzan para darle «besos» y que para adquirir el local ha pedido un crédito y se ha «empufado», afirma que intentó entrar en ETA con 15 años, «pero me dijeron que era un chaval». Ingresó en la banda terrorista «porque desde pequeño lo he mamado en la calle» y porque «sale del corazón». «¿Y por qué fuiste tú el que disparó?», pregunta el periodista. La respuesta: «Porque era el más lanzado, el que estaba dispuesto a comerme el mundo».
«¿Que cómo me sentí? ¿Cómo se siente un guardia civil cuando mata a una persona? Joder, ahí están todos los fachas que han matado, ahí están los de los GAL», sostiene Azpiazu antes de recalcar que, «en principio, no mataría a nadie, que ojalá viviera Ramón. No tengo nada contra Ramón personalmente. Políticamente, sí».
Kandido reflexiona sobre lo que para él es la paz y la situación política: «De mente soy superabierto, pero lo que no voy a permitir es que nadie aplaste a mi pueblo». «¿Qué es la paz? ¿Que no vayamos matando por ahí? ¿Eso no es paz! Para mí, la paz es que seamos un pueblo libre, que no tengamos ninguna atadura con el Estado español». Azpiazu admite que su moral no es la «típica que anda por ahí por la calle. Por algo me metí en ETA, por algo lucho».
Pilar Elías recalca que aunque «quieran que me vaya de la casa», aguantará «al pie del cañón». No tiene miedo. Asier Aranbarri, alcalde de Azkoitia (PNV), apunta que es un asunto «complicado» que requiere «dosis de generosidad» por parte de la edil del PP. Kandido se siente «libre por lo que he hecho y por mi interior»; reconoce que los miembros de ETA «conciencia no, tenemos sentimientos». Y advierte al periodista: «Cómo publiques todo esto, es que voy detrás tuyo luego».