El Gobierno vasco abrirá el próximo 19 de febrero las actuaciones que enmarcará en el plan integral de paz y normalización, la iniciativa con la que pretende 'estrenarse' el recién constituido consejo político que integran el lehendakari y los jefes de filas de Eusko Alkartasuna y de Ezker Batua en el Gabinete, Joseba Azkarraga y Javier Madrazo. El Ejecutivo arrancará su proyecto de forma oficiosa, porque no se contempla que el documento destinado a aunar las aportaciones de los distintos departamentos implicados esté ultimado para entonces. El acto previsto es la colocación de una escultura de Néstor Basterretxea en el bilbaíno parque de Doña Casilda en homenaje a todos los represaliados por el franquismo.
La convocatoria, cuya organización corre a cargo del Departamento de Vivienda y Asuntos Sociales, servirá tanto para engrasar el plan de reconciliación que prepara el Ejecutivo -cuya elaboración estaba fijada inicialmente para finales del año pasado-, como para inaugurar el amplio programa con el que el tripartito conmemorará el 70º aniversario de la Guerra Civil española. La consejería ha querido dotar de realce institucional al acto, en el que intervendrán el alcalde de Bilbao, Madrazo y el lehendakari. Los invitados rondan el centenar y entre ellos se encuentran todos los partidos vascos, el presidente y los miembros de la Mesa del Parlamento, los diputados generales y los regidores de las tres capitales, el presidente del Tribunal Superior, el Ararteko, sindicatos, empresarios y organizaciones sociales como Amnistía Internacional.
La colocación de la escultura -una estela funeraria de bronce de 3,80 metros- irá acompañada de una melodía compuesta 'ex profeso' por Kepa Junkera, que la interpetará con una trikitrixa de los años 30. Junto a ello, está previsto que el escritor Bernardo Atxaga y la viuda de Blas de Otero den lectura a unos versos del poeta.
A la espera de comprobar en qué documento cristaliza el plan de reconciliación, la constitución del consejo político y la advertencia del lehendakari de que intervendrá en el proceso de paz si éste no avanza siguieron suscitando ayer reacciones. El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, tildó de «muy maliciosas» las interpretaciones sobre el pretendido intento de Ibarretxe de recuperar protagonismo y defendió la sintonía entre él y su partido; sí cuestionó que el consejo vaya a ser ningún «embrión» de la mesa multipartita y reiteró que las fuerzas políticas trabajan ya en su metodología. Y en un momento en el que crece la tensión verbal entre los jeltzales y Batasuna, Imaz no pasó por alto los reproches recibidos de Otegi y aseguró que el que «no ha hecho nada» en favor de la paz en el último año es el grupo ilegal.
Mientras el PP incidía en sus críticas -el alcalde de Vitoria puso en duda que Ibarretxe esté garantizando «los derechos civiles» de los vascos-, la líder de EA, Begoña Errazti, confió en que el Gobierno y ETA «hablen» y auguró «señales» antes del verano. Madrazo negó, por su parte, que Batasuna y el PSOE tengan «la exclusividad» del proceso de pacificación.