Ocurrió hace unas semanas. Una noche un ertzaina libre de servicio entraba en Bilbao con su vehículo particular cuando se topó con un coche sospechoso. Su olfato no le engañó. El turismo había sido robado y en él viajaban dos sujetos. Además del utilitario, habían sustraído numerosos frascos de colonia de la marca Chanel en una tienda de cosmética de la calle Autonomía. El ertzaina, de paisano, pidió refuerzos y, con la ayuda de sus compañeros uniformados, detuvo a los dos delincuentes. El botín fue recuperado y devuelto a sus legítimos dueños. Los arrestados declararon ante el juez y éste les dejó libres.
Al día siguiente, uno de aquellos individuos volvió al mismo comercio y cogió los mismos botes de perfume que ya había robado con anterioridad. Indignada, la dependienta víctima de ambos hurtos se negó esta vez a presentar una nueva denuncia. «¿Para qué?», se quejó la joven.
En los archivos de la guardia urbana figuran medio centenar de delincuentes con más de 35 antecedentes. Si existiera esta modalidad en el libro 'Guinness', A.P.P., un bilbaíno de 35 años, ostentaría el récord de detenciones por delitos contra la propiedad. En apenas siete años, fue arrestado 141 veces por la Policía Municipal y otras 27 por la Ertzaintza.