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Domingo, 5 de febrero de 2006
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Orfebrería sobre dos ruedas
Iker Nolla gana tres premios en el prestigioso Salón del Motor de Zaragoza con un modelo de motocicleta fabricado en su propia casa
Orfebrería sobre dos ruedas
LA MÁQUINA. El joven, a lomos de su creación en la que invirtió cuatro meses de trabajo y 120 euros. / MAIKA SALGUERO
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EL AUTOR
Nombre: Iker Nolla.

Edad: 31 años.

Lugar: Markina-Xemein

Profesión: Montador.

Aficiones: Deportes relacionados con el motor y ciclismo.

Galardones: Primer premio al modelo de moto 'Hecha en Casa' y al 'Más Ingenioso'. Tercer puesto en el apartado general.

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El proyecto comenzó como un «capricho» y una «forma de ocupar las tardes de invierno tras la jornada laboral», pero ha terminado por convertirse en todo un éxito. El markinarra Iker Nolla ha recibido tres premios en un concurso sobre montaje de motocicletas que se celebró en el prestigioso Salón del Motor de Zaragoza. El joven acudió al certamen con un modelo que fabricó en su domicilio con sus propias manos.

El diseño recibió el primer galardón en la categoría de 'Hecho en casa' y en la de 'Más Ingenioso', mientras que ocupó la tercera plaza en la general absoluta. «Fue una sorpresa porque visto el nivel que había no me lo esperaba», reconoce Nolla.

Los orígenes de esta iniciativa se remontan a los Carnavales del año pasado, cuando un conocido le regaló la motocicleta. «En caso de no quererla yo, iba a la chatarra. En un principio me venía bien para contar con piezas de repuesto, porque tengo otra de similares características. Aunque, una vez que me la dio, pensé que podía intentar hacer algo vistoso con ella», apunta el joven.

Así, comenzó el proceso de transformación de la Lambreta 125 LI, de la década de los sesenta, en una versión de 'chopper' americana con una horquilla enorme, asiento bajo y chásis rígido. El markinarra nunca se había enfrentado a un reto similar por lo que comenzó a trabajar con los diferentes bocetos posibles. Ideas que le tuvieron la cabeza ocupada durante mucho tiempo.

Una vez decidido el diseño, en el que también colaboraron con sus ideas algunos amigos, inició su construcción. Mantuvo el tren trasero de la máquina -la rueda y el motor- y comenzó el trabajo de conseguir o fabricar el resto de las piezas necesarias.

«Metí horas extras en mi empresa para poder hacer algunas, mientras que otras son aportaciones de conocidos», destacó. Además de los componentes de fabricación propia, Nolla también dejó paso a la imaginación y para el depósito de gasolina empleó un extintor de coche al que añadió un grifo como tapón para la entrada del combustible.

«La palanca de cambios es manual. Es una réplica del modelo conocido como embrague suicida, al que le he añadido una bola de billar», describió. Un freno de bicicleta para el cambio, una rueda delantera de otro modelo de moto o unos tornillos con forma de dados son algunos de los complementos que engalanan esta pequeña obra de arte.

Pocos medios

Durante el proceso de construcción supo, a través de una revista, de la celebración del Salón Internacional del Motor de Zaragoza. «Contaba por primera vez con una sección en la que podíamos presentar la moto y aunque yo no estaba muy convencido mis amigos me aminaron a participar», destacó.

Tras cuatro meses de trabajo y un presupuesto de 120 euros en piezas nuevas, la moto estuvo concluida. El modelo del markinarra tuvo que competir contra empresas especializadas en la construcción y transformación de motos procedentes de diferentes puntos de la Península. «El jurado valoró entre otros aspectos los pocos medios con los que estaba hecha», señaló. En julio tendrá lugar en la localidad portuguesa de Faro un certamen similar pero a nivel europeo, «y en Zaragoza me recomendaron que la presentara allí. Tengo bastantes compromisos en esas fechas por lo que todavía está por estudiar la posibilidad», concluyó.




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