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Martes, 7 de febrero de 2006
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CULTURA
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«Me gusta ser el antihéroe», proclama Vincent Cassel
El intérprete francés estrena el viernes el drama norteamericano 'Sin control', con Jennifer Aniston y Clive Owen
«Me gusta ser el antihéroe», proclama Vincent Cassel
CONVINCENTE. El actor francés, ayer, en Madrid. / EFE
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Dueño de una carrera en la que se ha marcado el objetivo de interpretar «películas francesas que viajen por todo el mundo», el provocador y prolífico actor galo Vincent Cassel le ha cogido gusto a eso de trabajar con estrellas. Nombre destacado de las superproducciones 'El pacto de los lobos' y 'Ocean's Twelve', el hijo del veterano actor Jean Pierre Cassel y esposo de Monica Belucci es el tercer intérprete en discordia de 'Sin control', drama criminal protagonizado por la norteamericana Jennifer Aniston y el británico Clive Owen a las órdenes del sueco Mikael Hafstrom. Este viernes se estrena en España.

Feliz de estar en nuestro país, donde filmó junto a su mujer 'Agentes secretos', el atractivo Cassel parece haberse especializado en los papeles de malo. Cassel encarna en 'Sin control' a un violento delincuente que convierte en una pesadilla la vida de un hombre y una mujer que se sienten atraídos, aunque ambos están casados.

«Ser el héroe no va conmigo, me gustá más ser el antihéroe, el malo y el ladrón, rol que volveré a hacer el próximo año en 'Enemigo público número 1, L', que gira sobre un famoso ladrón de los años 70 en Francia. Es un personaje muy interesante porque sabía cómo utilizar los medios de comunicación para su propio beneficio», explica el actor de 'El odio' y de la taquillera 'Los ríos de color púrpura'.

Cassel afirma que cuando uno va a EE UU para trabajar con George Clooney, Brad Pitt o Julia Roberts «llegas a inquietarte, sobre todo si no estás acostumbrado: allí está muy instalado el 'star system' e impresiona tenerlos como compañeros. Pero son muy normales, me dieron mucho apoyo y cariño», asegura a propósito de su firme incursión en Hollywwod.

Símbolo sexual

Símbolo sexual en el país en el que nació hace 39 años, Cassel asegura que él también es «una víctima de los actores a los que admira y respeta, aunque pronto te das cuenta de que las estrellas son como todos, que también comen», apostilla el actor, que debutó con la prometedora 'El odio', trabajo que le valió dos premios César.

«No tengo la sensación de haber dejado de hacer ese tipo de películas -cita como ejemplos 'Lee mis labios' y la polémica 'Irreversible'-. Me gusta más transitar por el cine experimental que por el comercial», indica Cassel, para quien el mensaje moralista de la cinta -si cometes infidelidad serás objeto de chantaje y tendrás problemas- «tiene que ver con la mentalidad puritana y simplista de los norteamericanos. Pero a un parisino como yo no le interesa nada».

Transformación física

Actor viajero, Cassel considera que ahora su nombre «tiene la suficiente fuerza como para levantar un proyecto en mi país, donde se sufre ese ridículo complejo de inferioridad de tener que estar bendecido fuera para que te consideren dentro. Esto -añade- también pasa aquí, aunque Javier Bardem era actor, muy buen actor, antes de trabajar con los americanos».

Productor de su último filme ('Sheitan') y director de dos cortos, Cassel piensa seguir por «el mismo camino»: «No estoy interesado en filmes taquilleros; quiero que tengan éxito, pero sobre todo una buena factura y que sorprendan».

Protagonista del «western chamánico» 'Blueberry', el actor comenta que saca lo mejor de él mismo cuando su trabajo necesita una transformación física.

«Lo que más me divierte es cambiarme el pelo, la nariz, quitarme las patillas, ponerme bigote... Modificar mi aspecto físico me permite ir un paso más en la interpretación; de lo contrario, sería muy aburrida. Además, soy un actor artificial, no naturalista», apostilla este artista que ha hecho lo posible e imposible por diferenciarse de su padre, toda una institución de la escena y el cine de Francia.

«Mi padre no entiende por qué hago películas como 'Irreversible'. Pertenecemos a épocas diferentes, a él le gusta James Stewart y a mí el Robert de Niro de los personajes negros y duros», advierte Cassel, cuyo próximo filme, 'Sheitan', no pasará desapercibido. «Es una comedia, pero a muchos no les va a hacer ninguna gracia -advierte-. Tiene un humor muy trasgresor y porque se ríe de cosas que no hacen gracia a casi nadie como el incesto, la zoofilia y la religión», aclara.




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