El Alavés ha establecido en cuatro partidos los cimientos de una remontada que hace apenas un mes parecía casi utópica. Y es que por primera vez en la temporada es posible bucear en los números albiazules sin experimentar una sensación de ahogo. Desde el relevo técnico en el banquillo y la sustitución de Chuchi Cos por Juan Carlos Oliva, el conjunto vitoriano ha firmado su mejor racha de la temporada con siete puntos -triunfos ante Deportivo y Real Sociedad y empate en Getafe- en cuatro partidos. Es decir, números de UEFA -con esta proyección se iría a 66 puntos por campaña- para convertir en sólo uno los cinco de diferencia que acumulaba respecto a la permanencia. El gol de Güiza le privó de unas cuentas aún más productivas.
En cualquier caso, ninguno de los nueve equipos que parecen implicados de lleno en la lucha por la permanencia -todos ellos en siete puntos- han soportado el estirón albiazul. Racing y Espanyol, con seis puntos, se acercan a la estadística vitoriana, pero el Málaga, con tres, y el Mallorca, con uno en cuatro encuentros han sido los mayores damnificados. Y todo pese a que los triunfos de los equipos que ocupan la zona baja de la tabla empiezan a ser más frecuentes. Una tendencia que posiblemente desmienta el dato sobre la cifra necesaria para obtener la permanencia. En este momento, el Málaga marca la línea con 20 puntos y con esa media, firmaría 35 al final de la campaña.
Goles y continuidad
Al margen de los puntos, el Alavés ha experimentado una indiscutible mejora global. A base de orden, sacrificio colectivo y el aval de sus delanteros. Porque la explosión de Aloisi y Bodipo -seis de sus ocho goles en la temporada han llegado en estas cuatro jornadas- ha aupado al equipo. Sin demasiadas ocasiones han logrado goles, la fórmula más sencilla para enderezar el rumbo.
La consecuencia inmediata ha sido un incremento espectacular del promedio goleador. Siete tantos en cuatro partidos, 1,7 por encuentro. Hasta la jornada 18 -con sólo catorce dianas- la cifra era un paupérrimo 0,7. Dado que el calendario de la 'era Oliva' ha deparado tres enfrentamientos a domicilio -Deportivo, Barcelona y Getafe- y sólo un duelo en Mendizorroza, frente a la Real Sociedad, los datos adquieren mayor relevancia.
Si algo resulta diáfano en la trayectoria del último mes es que el Alavés ha conseguido al fin definir un once y, ante el buen rendimiento, mantenerlo. Después del carrusel de cambios en que se convirtió el inicio de la temporada, Oliva ha utilizado trece jugadores como titulares en cuatro partidos. Georgiev entró por Pellegrino en el Camp Nou y Astudillo por el sancionado Juanito en el Coliseum Alfonso Pérez. Es decir, Costanzo, Edu Alonso, Sarriegi, Coromina, Jandro, Carpintero, Nene, Bodipo y Aloisi han repetido. «La continuidad en las alineaciones y las señas de identidad del equipo demostrarán que he podido entrenar», subrayó el preparador aragonés tras su llegada. Días después recibió el capón de Piterman.
Por ahora las señas de identidad son claras: disciplina táctica, con especial hincapié sobre el trabajo defensivo de los interiores, y dos delanteros natos. Con mayor o menor inspiración futbolística -escasa en Getafe al margen del acierto rematador- el Alavés ha forjado la mejor racha con su molde más sensato.