La enfermería del Alavés se desocupa. Con el inicio de la segunda concentración en La Manga del Mar Menor (Murcia) en el plazo de tres semanas, el parte de lesionados se reduce a la mínima expresión. Casi dos meses después, Gaspar se reintegró ayer al grupo una vez recuperado de su tobillo y Mena, con una rodilla tocada desde hace semanas, también se reincorporó al trabajo con la esperanza de que esta vez sí sea la definitiva. Con ambos futbolistas en poder del alta médica, sólo queda en el dique seco el búlgaro Blago Georgiev, a quien todavía le faltan unos días para darse por restablecido de la rotura de fibras que sufrió en Barcelona, en el partido de su estreno.
La vuelta de Gaspar y Mena es un motivo de satisfacción para Juan Carlos Oliva. El primer entrenador del Alavés celebra la recuperación de sus lesionados y, por fin, después de semanas de quebraderos de cabeza, la plantilla albiazul está prácticamente en su totalidad a disposición de lo que manden los técnicos.
Oliva y Piterman cuentan con veinticinco futbolistas útiles ahora que el Alavés se ha reenganchado a la lucha por la permanencia, aunque no todos al mismo nivel de condición física. Pero al menos la recuperación de los lastimados abre para el cuerpo técnico un mayor abánico de posibilidades a la hora de dictar sus convocatorias y de seleccionar a los once para las alineaciones de los domingos.
Amistoso
El retiro en La Manga ayudará al equipo, como ya lo hizo, a decir por los resultados, el primero, a finales de enero. Entre la preparación prevista, el club busca un rival con el que medirse en un amistoso mañana. Con él comparten refugio dos viejos conocidos, el Lillestrom y el Rosenborg, de aquella mágica aventura por Europa, cuyo desenlace truncó el Liverpool en la final de Dortmund de 2001.
Y mientras en Murcia se ejercitan unos, en Vitoria lo hacen los descartados Téllez y Carreras, quienes desde ayer se entrenan con el filial de Segunda B.