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Martes, 7 de febrero de 2006
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DEPORTES
MARTIN RANCIK, ESPERA JUGAR EN EL LAGUN ARO
«Mi corazón está sano; sólo he padecido una arritmia»
El ala-pívot eslovaco se muestra muy optimista de cara a su inminente entrada en la nómina del Lagun Aro
«Mi corazón está sano; sólo he padecido una arritmia»
EN FORMA. Rancik muestra su aspecto físíco. / MAITE BARTOLOMÉ
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LOS DATOS
Nacimiento: Nitra (Eslovaquia)

Edad: 27 años

Estado: casado con Bibiana; un hijo de dos meses, Sebastian

Altura: 205 centímetros

Puesto: ala-pívot

Universidad: Iowa State

Carrera profesional: estuvo tres temporadas en la Liga italiana en las filas del Milán. Sus buenas actuaciones le llevaron a fichar por el campeón, Climamio Bolonia, con el que jugó en la presentación en la ACB del Lagun Aro. Tras sufrir una arritmia cardiaca, dejó Italia para recalar en el Olympiakos, en el que no pudo debutar

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Es afable. Habla perfectamente inglés e italiano. No en vano vivió seis años y medio en Estados Unidos y cuatro en Italia. Todo ello sin haber cumplido los 28. Un problema físico se interpuso en su camino a comienzos del pasado año y ha frenado la progresión de un pívot de prestigio, capaz de acumular minutos y responsabilidad en la élite de la Euroliga. Ahora llega a Bilbao, donde se encuentra a la espera del informe de los servicios médicos del Lagun Aro que ayer le examinaron. Él dice que está perfecto. Si los especialistas lo confirman, será nuevo jugador rojillo hasta final de la temporada. Otra alegría tras el nacimiento, hace dos meses, de su hijo Sebastian.

-¿Cómo han ido las pruebas médicas?

-Todo ha ido muy bien. El doctor me ha dicho que mi corazón está sano y que no me ve problema alguno para que pueda jugar.

-Hablar del corazón infunde respeto. Hasta se ha dicho que fue operado

-No, no he tenido que ser intervenido. Fueron unas pruebas de corazón que me fueron realizadas.

-Pero sigue un tratamiento.

-Sí, estoy tomando una medicación y me encuentro muy bien. Ya estamos reduciendo el tratamiento. Lo comencé con tres pastillas al día y ahora tomo tres a la semana.

-Así que es optimista de cara a quedarse en Bilbao.

-Me han dicho que se reunirán en breve para realizar el informe, pero que no ven ningún problema. Firmaríamos hasta el final de la temporada.

-Hagamos un repaso a su trayectoria. Comenzó a jugar a los 12 años en Eslovaquia.

-Jugué cuatro años en Bratislava y me fui a una High School y Tim Floyd, entrenador de Chicago Bulls, que entonces estaba en la Universidad de Iowa State, viajó hasta mi país para convencer a mis padres para que fuera a esa universidad. Así que permanecí en Estados Unidos seis años y medio.

-Su familia deber ser abierta de miras. Dejarle marchar sólo al otro lado del mundo, a los 16 años...

-Mi madre no lo veía bien, pero mi padre le convenció de que se trataba de una buena oportunidad. Así, al año siguiente de estar en Estados Unidos, también llegó mi hermano Rado, que ahora juega en la Liga checa.

-¿Tuvo algo que ver en ese visto bueno que su padre haya sido un brillante árbitro de balonmano?

-Imagino que sí. Ha sido durante muchos años uno de los mejores árbitros de Europa y conoce perfectamente el mundo del deporte.

-¿Intentó la aventura en la NBA?

-Lo intenté en varios campus de verano, pero no me surgió ninguna oportunidad y por eso regresé a Europa.

-Vía Italia, en Milán. No es mala plaza para comenzar.

-Fueron tres años en Milán fantásticos. Aprendí mucho, puse a prueba mi madurez y así acabé fichando por el Climamio.

-Allí coincidió con Smodis, Douglas, Vujanic, Basile... y todos volaron a la vez.

-Es difícil encontrar una explicación. Son cosas que pasan. El Fortitudo, como organización, es muy seria y se encontró, como todas, con una serie de jugadores con ideas particulares sobre cuánto jugar, cobrar...

Con tranquilidad

-¿Se le indigestó Repesa, el entrenador?

-Para nada. Es un grandísimo entrenador y para mí ha sido una suerte jugar para él. Siempre nos hemos entendido.

-Allí, en Bolonia, es donde surgió por primera vez la maldita arritmia.

-Me pararon dos meses por precaución, porque no sabíamos lo que sucedía. Fueron dos meses de constantes visitas a médicos hasta que me confirmaron que podía continuar jugando. Sólo he padecido una arritmia. Mi corazón está perfectamente sano.

-Pero no sigue en Italia y se decide por catar el basket griego, donde no llegó a debutar porque el Olympiakos le cortó.

-Es un equipo muy importante, con mucha historia en Europa, del que me apetecía formar parte. Su entrenador me quería como 'cuatro' titular. Me aportaba muchas cosas positivas. Luego surgió otra vez la arritmia y se portaron conmigo de maravilla. Me esperaron cuatro meses y ya no podían hacerlo más. Creo que ningún otro club en Europa habría aguantado tanto.

-¿Ha llegado a perder la esperanza de poder seguir jugando?

-Estoy sano, puedo jugar hasta los 35 años y ahora tengo 27. Bilbao me ha dado una gran oportunidad para jugar contra equipos de altísimo nivel.

-¿Está ansioso por volver?

-Me lo tomo con tranquilidad. Llevo tres meses sin jugar y el hecho de que en Bilbao haya un partido a la semana me dará tiempo para mejorar día a día y coger el ritmo de los compañeros.

-En Bilbao, ¿Rancik jugará en la pintura?

-Lo que he hablado con el entrenador es de la posibilidad de jugar como 'cuatro'.

-¿Qué se puede esperar de su aportación?

-Debo mejorar en muchas cosas, pero puedo aportar en todas las facetas. Sé defender y anotar pero, sobre todo, ayudar al equipo.




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