El recuerdo de Fernando Múgica Herzog, 'Poto', permanecerá para siempre en el Ayuntamiento de su ciudad, San Sebastián. El nombre del dirigente socialista asesinado por ETA ya estaba escrito en la historia del Consistorio porque formó parte en 1978 de la gestora municipal que luego dio paso a la primera corporación elegida en democracia. Pero desde ayer, fecha en la que se cumplían diez años de su asesinato en el centro de la ciudad, una placa con su nombre mantendrá viva la llama de su memoria en el vestíbulo del Ayuntamiento.
Su viuda, Mari Carmen Heras, fue la encargada de descubrir la placa, acompañada por sus tres hijos, Rubén, José María y Fernando, el alcalde donostiarra, el también socialista Odón Elorza, y concejales del resto de partidos municipales, entre otros representantes políticos. En la placa reza la inscripción, en euskera y castellano, 'En el décimo aniversario de su asesinato por ETA. En la memoria del concejal socialista Fernando Múgica Herzog'.
El abogado socialista es el tercer ex edil de San Sebastián muerto en atentado que tiene una placa de homenaje. Los anteriores fueron Gregorio Ordóñez, concejal del PP asesinado por ETA en 1995, y Tomás Alba, edil de Herri Batasuna asesinado por el Batallón Vasco Español en 1979. La colocación de estas placas fue acordada en 2004 por la Comisión de Derechos Humanos del Ayuntamiento.
Rubén Múgica fue quien tomó la palabra en nombre de la familia. Aprovechó su presencia en el Ayuntamiento para hacer una defensa de la «implacable» aplicación de la Ley de Partidos que dejó fuera de ésta y otras instituciones a la ilegalizada Batasuna. «Dentro de quince meses seremos nuevamente llamados a las urnas en unas elecciones municipales. Allá cada cual con la responsabilidad que deba asumir para que ni ETA, ni Batasuna, ni quien quiera sustituir a Batasuna pretenda volver a las instituciones», señaló.
Rubén Múgica reivindicó el derecho de las víctimas del terrorismo «a estar en el centro del debate político» y expresó su oposición ante quienes reclaman la «reconciliación», ya que, a su juicio, la piden «los que no tienen con quién reconciliarse porque nunca han sido ofendidos».