El Ayuntamiento de Bilbao ha decidido combatir uno de sus problemas endémicos a base de aparcamientos subterráneos. Si las previsiones municipales se cumplen, el caos circulatorio se verá aliviado con la construcción, tanto en los barrios como en el mismo corazón de la villa, de más de una veintena de parkings. El de mayor relevancia, por su ubicación y complejidad, es el excavado en El Arenal. Los plazos de la obra, más de tres años, así lo demuestran. Pero a la orografía del terreno, a priori el principal obstáculo, se ha unido la presencia de restos arqueológicos que obligaron a parar las máquinas durante dos meses.
El aparcamiento, que contará con 639 plazas de rotación y 470 de residentes, fue adjudicado por el pleno municipal el 30 de octubre de 2002. No obstante, las obras no comenzaron hasta el 11 de marzo del año siguiente. Semanas después, los operarios dieron con el hallazgo. La aparición de restos de cierto valor histórico era poco probable, ya que la zona de El Arenal «no está considerada de presunción arqueológica en Bilbao». Pese a todo, según detallan los informes del Consistorio, se encontraron «estructuras de madera de antiguos muelles -del XVI al XIX-, bolos de piedra, restos de piezas y estructuras de acero y una bala de cañón probablemente del siglo XVIII».
Desde el inicio de las obras, el servicio de Patrimonio Histórico de la Diputación pidió que se ejecutaran bajo supervisión arqueológica. Transcurridos dos meses de comprobaciones sin más resultados que los anteriores, se dio luz verde a las excavaciones. Eso sí, un especialista continuó a pie de obra analizando el terreno.
Pese a que lo encontrado «no tiene un gran valor», el material ha servido para documentar la historia de la ría desde «la prehistoria hasta la actualidad». Según explicaron fuentes de Patrimonio, los materiales «más relevantes de origen antrópico» han sido depositados en el Museo Vasco.
Otros percances
Este es uno de los motivos esgrimidos por la Unión Temporal de Empresas (UTE) encargada de las obras para solicitar a los responsables del área de Intervenciones Estratégicas una prórroga de siete meses en el plazo previsto para su conclusión. La petición se efectuó formalmente el 13 de abril y el asunto fue tratado el pasado 8 de noviembre en la comisión de seguimiento.
Junto a la «existencia de materiales o estructuras en el subsuelo no detectadas inicialmente», las otras dos causas tienen que ver con problemas en las pantallas prefabricadas y en la falta de rendimiento de la hidrofesa -un sistema que permite introducir pantallas de hormigón en todo el perímetro, sin desbaratar el solar-, la cual sufrió un accidente y obligó a retrasar las obras «aproximadamente un mes» al tener que abordar «complicadas operaciones».
El plazo inicial hablaba de 21 meses para un parking de cuatro plantas. La construcción de un quinto piso y la urbanización de la superficie lo amplió otros nueve meses, es decir, marzo de 2006. La petición de la UTE de pasar de 30 a 37 meses hará que el aparcamiento más caro de la villa -unos 23.000 euros por plaza- junto al de la plaza Campuzano esté operativo antes de que finalice el año.