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GRACIAS A...
Joska Arrauka, bilbaíno de 30 años, agradece, en su nombre y seguro que en el de muchos lectores, el gesto de una dependienta. «Quien se pasa por un supermercado un sábado por la tarde se encuentra en la cola de las cajas a numerosos adolescentes cargando alcohol no antiséptico sin que el personal diga nada. ¿En todos? ¡No! en el Sabeco de Barakaldo una valiente cajera niega amablemente la venta a un adolescente que dice no tener el DNI a mano. Gracias».
Mariola Pinedo constata que «hoy en día no es fácil dar las gracias a nadie, ni siquiera es una palabra que esté de moda. Pero hay momentos en la vida que hay que hacerlo, y eso me ocurre a mí. He sufrido dos operaciones de columna en este año pasado, que me han mantenido en el hospital por espacio de un mes en ambas ocasiones. He sido atendida con una gran profesionalidad y un extraordinario trato humano. El equipo de médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, limpiadores... del Hospital Santiago, área de Traumatología es impresionante. A todos ellos: gracias».
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