«¿Qué por qué España?», sonríe Terence Riley, director del Departamento de Arquitectura del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, cuando se le pregunta por el privilegio que supone la gran exposición dedicada en exclusividad a la arquitectura contemporánea española. «Espero que cuando la gente dé un par de vueltas por esta sala ya no tenga que preguntárselo», responde Riley.
Para el también comisario de la exposición 'On-Site: New Arquitecture in Spain', el trabajo de los arquitectos en nuestro país está entre los mejores del mundo, pese a que resulte ampliamente desconocido. Riley se ha propuesto que en EE UU se conozca a España «no sólo por las corridas de toros, la costa del sol o el flamenco», sino que desea que la exposición del MoMA «resulte para la arquitectura española lo que Pedro Almodóvar para el cine».
No se podía pedir mejor embajador. Los 53 proyectos arquitectónicos seleccionados, 35 de ellos en construcción, nacieron en los últimos cinco años, salvo alguna excepción, y se exhibirán en el museo desde este domingo hasta el 1 de mayo. Durante ese tiempo el MoMA también impulsará una serie de actos públicos que sin duda acabarán de poner la atención sobre un momento que Riley considera extraordinario dentro del arte español, fruto de una etapa de prosperidad económica y estabilidad política.
La explosión arquitectónica que recoge no se limita a las grandes capitales españolas ni a los proyectos institucionales, sino que resulta en tal variedad de proyectos dispersos por toda la geografía española que Riley califica a nuestro país de «importante laboratorio para las tendencias contemporáneas de la arquitectura».
Calatrava, ausente
Desde el más grande de los proyectos presentados, la ampliación del aeropuerto de Barajas, al más pequeño, la capilla que el exjugador del Real Madrid Manolo Sanchís encargó para su finca de Ciudad Real, se exhiben en el MoMA edificios tan modestos como una casa rural de Girona o la biblioteca de Jerez de la Frontera, a importantes ampliaciones de mueseos como la del Reina Sofía madrileño y el IVAM de Valencia. No se trata tampoco sólo de obras públicas, sino que hay hoteles como Habitat en Barcelona y sedes empresariales como la de Gas Natural.
Faltan arquitectos tan renombrados como Santiago Calatrava, que no quiso presentar un proyecto, o Antonio Cruz y Antonio Oretiz, a los que el MoMA ha tratado de hacer justicia en el catálogo de 'On Site', que hace un recorrido en profundidad por estos edificios y el contexto que los ha hecho posibles.
La otra parte pendiente de la historia es la de la arquitectura de la democracia, que se ha encargado de narrar el profesor Luis Fernández-Galiano. Su esperanza es que «el reconocimiento del MoMA incremente el fervor de los políticos por la arquitectura», un deseo que compartían muchos de los jóvenes arquitectos reunidos ayer en Nueva York. Al atardecer, durante la fiesta de celebración, tuvieron oportunidad de compartir sus anhelos con muchos de los políticos que han dado pie a esos proyectos, incluido el ex presidente José María Aznar.