«Huyo de la tendencia actual de los artistas que muestran la arquitectura sólo para documentarla. Yo me centro más en los espacios». Así de contundente se mostró ayer Aitor Ortiz durante la presentación de su trabajo más reciente, 'Muros de luz', que desde hoy y hasta el próximo 2 de mayo puede visitarse en el Artium de Vitoria.
El joven artista vizcaíno vuelve a adentrarse en el terreno de los grandes bloques de mármol para fotografiar y recrear sus espacios, en un juego entre ilusión y realidad que construye un mundo atemporal y silencioso, a la par que monumental. Un estilo que Ortiz ha convertido en su marca personal, toda una impronta que se refleja con fuerza en las fotografías e instalaciones creadas expresamente para el museo.
A través de los negros, blancos y grises refleja el escenario, aparentemente natural, de una cantera de Markina, con altas paredes verticales difuminadas en la bruma, sin escalas comparativas. En ellas crea habitáculos luminosos que, en contraste con la oscuridad, configuran cálidos huecos, como si del interior de un refugio se tratara. «Intento hacer realidad un espacio inventado a través de la fotografía y su capacidad de hacer verosímiles las imágenes», reveló Ortiz.
Una atmósfera mágica y entre penumbras que se recrea en la propia sala de la exposición, en cuyas paredes desnudas se muestran ilusiones ópticas gracias a un cuidadoso uso de la luz. «Se trata de una exposición muy intuitiva, donde cada uno tendrá una experiencia distinta con el espacio», advirtió el artista.
Aitor Ortiz ha invertido dos años en un proyecto con el que pretende lograr un doble juego: «Que el público se crea lo que ve, aunque no exista, y también se pare a reflexionar sobre lo que no se ve».