A Agatha Christie, la imponente costa de Pollença le sirvió de inspiración para uno de sus relatos de misterio: 'Problema en Pollensa'. Ayer, en los muros del Mirador de Colomer, una especie de muralla china sobre el Mediterráneo, el equipo Comunidad Valenciana le quitó casi toda la intriga a la Challenge de Mallorca. Belda fue Poirot. Colocó a tres corredores entre los cuatro primeros: Bernabéu, ganador en la pared que frena al mar, escoltado por Sánchez Pimienta y David Muñoz. Bettini hizo de único intruso. Abrumador. Belda ya tiene título para su nueva novela, o plegaria: 'Regreso al Tour'.
Pollença y Formentor forman una de las zonas 'chic' de la isla. Lugar de descanso para Chaplin, Grace Kelly o Churchill. Templo del turismo hoy. Tony Colom conoce bien este recodo. Es mallorquín y lleva el maillot del equipo de las islas. Era el designado para la victoria, igual que en 2005. Pero le tumbó el patinazo en una curva del alto de Soller. Pagó la tasa por el esfuerzo de la remontada y luego, al final, ni siquiera Valverde pudo impulsarle.
Al ritmo del Euskaltel -Albizuri, Verdugo, Isasi y el inquieto Albizu (líder de la montaña) encadenaron escapadas-, la tercera jornada de la Challenge dictó sentencia. Eliminó misterios. La culpa fue del Comunidad Valenciana, que invadió la isla por el Mirador de Colomer, por un camino de guerra construido por presos republicanos.