La escasa ayuda proveniente del Gobierno de Estados Unidos para facilitar las labores de reconstrucción de las zonas afectadas por el huracán 'Katrina' el pasado septiembre ha obligado al alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, a solicitar ayuda económica internacional para que la ciudad vuelva lo antes posible a la normalidad.
Desde que 'Katrina' arrasara el golfo de México estadounidense e inundase el 80% de la ciudad, la zona ha recibido con cuentagotas partidas económicas desde Washington lo que ha propiciado encuentros entre mandatarios internacionales y el alcalde Nagin, que explicó que la ayuda americana no es suficiente para que la ciudad se sostenga sobre sus propios pies.
Aunque la Casa Blanca ha admitido haber destinado miles de millones de euros, de momento el centro urbano de Nueva Orleans y sus alrededores permanece en ruinas. Nagin puso de manifiesto la «decepción» con las respuesta que la zona recibía desde Washington, por eso declaró que «la comunidad internacional podría ser capaz de rellenar este vacío» para que la ciudad vuelva a recuperar la normalidad en sus calles.
El rey Abdalá de Jordania ha sido uno de los últimos testigos internacionales en trasladarse hasta Nueva Orleans para ver de primera mano como se desarrollaban las tareas de reconstrucción. El viernes, el monarca aseguró que pondría todo su empeño para convencer a comunidad internacional de centrar sus intereses en las zonas damnificadas.
Pesar francés
De momento, otro de los países que parece haber mostrado su interés por ser un compañero de fatigas para que Nueva Orleans vuelva a la normalidad ha sido Francia. Dada la unión histórica, ya que los galos fundaron el centro urbano en 1718, el ministro de Transporte de París hizo público el gran pesar de la población y de su Gobierno ante la catástrofe.
El huracán 'Katrina' provocó a su paso por los estados de Lousiana y Mississippi alrededor de 1.300 víctimas, una cifra que se ha convertido en un estigma para la Casa Blanca, ampliamente criticada por su reacción ante la tragedia. Nagin aconsejaba al presidente Bush que el Gobierno federal necesitaba reenfocar sus intenciones en las zonas devastadas. «Precisamos de una atención indivisible durante los próximos seis meses», aseguraba. «Hace falta respaldo y que las palabras que usted pronunció en la plaza de Jackson se conviertan en realidad», añadió.