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Miércoles, 8 de febrero de 2006
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Policías locales de Bilbao llevarán chalecos antipunzón en los operativos especiales
La guardia urbana adquiere medio centenar de estas prendas para proteger a los agentes en los dispositivos de Deusto y el Casco Viejo Guantes resistentes al corte y porras extensibles completan la dotación
Policías locales de Bilbao llevarán chalecos antipunzón en los operativos especiales
PROTEGIDOS. Los agentes lucirán los chalecos antipunzón por encima del uniforme. / EL CORREO
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La Policía Municipal de Bilbao se prepara para afrontar los nuevos tiempos. La «guerra al navajero» declarada por el alcalde Iñaki Azkuna para erradicar las armas blancas de las calles de la capital vizcaína requiere de agentes bien protegidos. Para ello, el área de Seguridad Ciudadana ha decidido dotar a la guardia urbana de chalecos antipunzón para repeler posibles agresiones. Según las empresas fabricantes consultadas, una de estas unidades, de un tejido llamado Kevlar o Goldflex, con un centímetro de grosor y más de dos kilos de peso, puede costar entre 700 y 1.200 euros.

La primera partida, de medio centenar de prendas, que tenía previsto llegar esta misma semana, se destinará a los dispositivos especiales que cada fin de semana controlan las zonas de ocio nocturno de Deusto y el Casco Viejo, según informaron fuentes solventes. Ocho patrullas uniformadas, reforzadas con agentes de paisano, conforman los operativos previstos para combatir los efectos del botellón y los actos violentos y el descontrol en torno a algunas discotecas durante las noches de los viernes y sábados.

Sólo en un fin de semana, un control policial a la entrada a una sala de fiestas de Zorrozaurre decomisó 16 armas blancas y porras. En algunos municipios del Gran Bilbao se han llegado a confiscar hachas, cuchillos de carnicero de 30 centímetros de filo o cachavas con punta de acero reforzada, entre otros objetos. «El concepto actual de Policía Municipal no tiene nada que ver con el de antes. La calle se está poniendo muy peligrosa. A la mínima se saca una navaja; nos enfrentamos a situaciones bastante comprometidas», señala un mando de un cuerpo local vizcaíno.

Riesgo en controles

«Salvan vidas, pero no hacen superhombres. Hay gente que cree que con los chalecos rebotan las balas. Medio centímetro puede parar una bala a bocajarro, no te matan, pero vas al hospital con un fuerte traumatismo», advierte Cristian Español, responsable de marketing de la empresa Nidec, una de las más fuertes del sector en España. Existen varios modelos en el mercado; no es lo mismo un chaleco antibalas o anticuchillo que uno antipunzón, y se pueden llevar interiores o exteriores. Se fabrican con distintos tejidos y se someten a pruebas de selección diferentes. En el último caso, «se coloca un punzón en una prensa y se deja caer sobre la prenda, si resiste, es válido», explican fuentes policiales. Luego se les pueden añadir placas de cerámica o acero, que duplican el blindaje.

Los sindicatos de la Policía Municipal venían reclamando este material desde hace tiempo. «En los controles de alcoholemia nocturnos nunca sabes lo que te vas a encontrar. Puede entrar cualquiera», apunta Enrique Abad, portavoz del Sindicato Vasco de Policía. «Te puedes armar hasta los dientes, pero eso incluye cuatro kilos de peso. El debate en tecnología está entre la protección y la comodidad. Los policías de a pie, que pasan muchas horas en la calle y son los más expuestos, quieren que la prenda no les moleste», señala Español.

Además de los chalecos, la guardia urbana también va a incluir en su dotación de Seguridad Ciudadana, es decir los agentes operativos, guantes con protección para el corte y porras extensibles. «Ocupan poco, las puedes llevar en el cinturón o si quieres que no se vean debajo de la chaqueta, no pesan tanto como la estaca de madera (en refencia a la defensa tradicional) y de un golpe seco se alargan de 15 centímetros a más de 40», describe Abad. Los guantes especiales protegerán a los policías que realizan cacheos de posibles pinchazos con jeringuillas. Se han dado casos de detenidos que llevaban «cuchillas en los bolsillos».




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