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EL MOSAICO
Unai Sáenz de Villaberde lee «con estupor la penúltima sorpresa de nuestro Consistorio. Ahora nos sale con que, cada vez que avisemos a la Policía Municipal, se nos pasará la pertinente minuta (60 eurines del ala aprox.) por los servicios prestados por nuestros agentes municipales en tareas que no son estrictamente competencia suya (asuntos vecinales, accidentes de tráfico
) ¿Nuestro alcalde pedirá ayuda a la Policía cuando monten follón bajo su portal a las tantas? Quizá sí, porque, total, la ronda corre a costa de los bilbaínos. Señor Alcalde: los ciudadanos llamamos a la Policía cuando hace falta, ni más ni menos. Por ello, no creo que debamos pagar un céntimo».
Alberto Posada se refiere al reciente apuñalamiento de un vigilante ocurrido en Vitoria. «No es el primero. Lo que me indigna es la poca sensibilidad del sector, tanto a nivel de compañeros como de sindicatos. Si en otro gremio, por ejemplo el de taxistas, ocurre algo similar, se produce una respuesta unánime con paros y concentraciones. Parece que hay trabajadores de primera y de segunda: los vigilantes también son humanos y, aparte de custodiar al que tienen asignado, miran por la seguridad de los demás».
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