Lo que se ha venido a llamar biopic (película biográfica) tiene una gran tradición en el cine clásico en su vertiente histórica si bien, últimamente, parece que copan el género los músicos y deportistas y no deja de ser curioso que teniendo, normalmente, una buena aceptación en la taquilla, siempre nos enteramos, a posteriori, de las grandes dificultades que encontraron para su producción y financiación.
Las biografías de las figuras actuales del espectáculo vienen cortadas por el mismo patrón. Una infancia difícil en la que ya se apuntaban maneras, una relación complicada con los padres, una huida, un golpe de suerte, el amor, el triunfo, la droga, la caída y la redención. Así nos lo han contado en 'Ray' y, más recientemente, en 'Camarón' y así nos lo cuenta James Mangold sin que ello suponga novelar la realidad más de lo necesario.
La vida de Johnny Cash viene marcada por una infancia con tragedia, mostrada en su justa medida en esta ocasión, por sus salvajes giras con los pioneros del rock and roll, Elvis Presley, Carl Perkins, Roy Orbison, Jerry Lee Lewis y Waylon Jennings, y por su complicada historia con la que fue el amor de su vida y compañera de escenario June Carter. Todo ello viene contado, sin desfallecimiento ni autocontemplaciones, al hilo de la adicción a las pastillas y los conciertos por lo que la banda sonora concede suficiente justificación a los amantes del country. Sin desmerecer la brillante labor de Joaquin Phoenix, la gran estrella es Reese Witherspoon, rescatada de su trono de pija de comedia para elaborar un personaje fuerte y maravilloso.