Dicen los geólogos que las islas Baleares son una prolongación de las sierras de Levante. A Bernabéu, valenciano y líder tanto de la Challenge de Mallorca como del equipo Comunidad Valenciana, le gusta esa teoría. Es como correr en su tierra. En cambio, a Colom, mallorquín del Islas Baleares, ese estudio científico no le convence. Las islas son las islas, independientes, hechas para los baleares, los de casa. Por eso roció de riesgo el descenso hacia Soller, por si patinaba el invasor levantino. Fue un buen intento de reescribir la Geología. Pero no contaba con la presencia en el debate de un ciclista universal: Bettini, uno de ésos que ganan en cualquier lugar, en San Remo, en Lombardía, en Zúrich, en Lieja o en los Juegos Olímpicos. Bettini trajo pegado a su rueda a Bernabéu y, encima, ató el sprint. Baleares cayó ante la Comunidad Valenciana.
Anda el pelotón con ciertas urgencias. El Euskaltel quiere borrar su imagen de equipo invisible y ha iniciado 2006 empeñado en desplegar su color naranja. Ayer fue Luengo, casi desde la salida, el que cumplió el mandato de la compañía telefónica: al ataque. Como Albizu, rey de la montaña. También el Kaiku corre bajo presión. Para el conjunto fucsia, febrero es su Tour. Unipublic anunciará a primeros de marzo los nombres de las dos escuadras invitadas en la Vuelta a España. Por eso, ahora es el tiempo para ganarse un hueco. Gilmartín, Núñez, Azanza, Bru y García reclamaron los focos y ya son líderes por equipos, de los sprints especiales y de las metas volantes. Pero Mallorca no es para chicos del norte. Es una cuestión entre mediterráneos. Para Bernabéu, Colom y Bettini, que hoy se juegan la ronda.