 MUEHLEGG fue el protagonista en Salt Lake City. / EL CORREO
|
|
Imprimir Enviar |
|
| DOPAJE OLÍMPICO |
1968 Grenoble: 86 controles, ningún positivo.
1972 Sapporo: 211 controles, 1 caso positivo.
1976 Innsbruck: 390 controles, 2 casos positivos.
1980 Lake Placid: 440 controles, ningún caso positivo.
1984 Sarajevo: 424 controles, 1 caso positivo.
1988 Calgary: 492 controles, 1 caso positivo.
1992 Albertville: 522 controles, ningún caso positivo.
1994 Lillehammer: 499 controles, ningún caso positivo.
1998 Nagano: 621 controles, dos positivos, luego anulados.
2002 Salt Lake City: 700 controles, 7 casos positivos.
2006 Turín: 1.200 controles. |
|
|
|
|
|
|

|
Entre las peores pesadillas del Comité Olímpico Internacional (COI) y de los organizadores de los Juegos de Turín se hallaba la imagen de decenas de 'carabinieri' irrumpiendo de madrugada en la villa de los atletas en busca de fármacos prohibidos. El rigor legal contra el dopaje, pero también el afán de protagonismo que a menudo impulsa a muchos fiscales italianos, hizo famosas las redadas del Giro. No era en absoluto descabellado que a un magistrado con ganas de salir en la tele le diera por organizar un espectáculo de este tipo en plenos Juegos, así que el COI llegó a pedir al Gobierno italiano una suspensión temporal de su ley antidopaje durante su celebración.
El Ejecutivo de Silvio Berlusconi se negó a esta «moratoria», pero después de meses de negociaciones se ha llegado, como siempre en Italia, a una solución salomónica: se aplicará con todo su peso la ley italiana contra el dopaje, pero será el COI, el comité organizador y la Agencia Mundial Antidopaje (AMA, o WADA en sus siglas en inglés), con la supervisión de un representante de las autoridades italianas, quienes se encarguen de aplicarla. Es decir, como acaba de asegurar esta semana el comisario del Gobierno para Turín 2006, Mario Pescante, «la Policía no entrará en la villa olímpica». No es poco, porque el acuerdo se ha alcanzado sólo 11 días antes del inicio de los Juegos.
Cámaras hipobáricas
Por supuesto, esto no quiere decir que habrá menos severidad, al contrario. Después de los siete positivos de Salt Lake City en 2002, entre ellos el del famoso Johann Muehlegg, están previstos casi el doble de controles de entonces, un total de 1.200, el número más alto de la historia de los Juegos de invierno. Los exámenes por sorpresa ya han comenzado estos días con más de 100 atletas. Si a partir de ahora los controles pillan a algún deportista no será detenido, pero será juzgado luego por la ley italiana, que prevé hasta dos años de cárcel. No obstante, Pescante aseguró el lunes que se trata de una posibilidad «remota» y que las sanciones, si las hay, serán administrativas.
En la villa olímpica, en aplicación de la ley italiana, también estarán prohibidas las cámaras hipobáricas, otro invento para alterar el organismo con vistas a la competición. Se trata de unas tiendas de campaña especiales que reproducen unas condiciones de gran altitud para aumentar el volumen de glóbulos rojos en la sangre, y con ello el rendimiento de los atletas.
Por su parte, el AMA ha llegado a Turín con ganas de dar batalla. Entre las medidas más llamativas está la de contar incluso con una red de espías en la villa olímpica. Pagar a confidentes, ha argumentado el presidente de la entidad, el canadiense Dick Pound, sale más barato que invertir en investigación. «Es mejor pagar 10.000 dólares por una información o una prueba de que hay un esteroide de diseño que gastar mucho más en descubrirlo en un laboratorio», ha explicado sin rodeos.
De todos modos el AMA asegura que dispone de nuevas pruebas para localizar sustancias sintéticas que hasta ahora no eran detectadas, lo que puede dar sorpresas. Fue exactamente lo que ocurrió en 2002 con Muehlegg y compañía. Desde España, el presidente del COE, Alejandro Blanco, aseguró ayer que esta vez no habrá sustos. «El equipo español ha pasado ya dos controles y seguramente muchos pasarán un tercero», afirmó.