El descenso es una presencia amenazante para el Athletic durante toda la campaña. El club nunca ha vivido una situación tan dramática como la actual, con catorce de las veintidós jornadas disputadas en puestos que llevan a Segunda A. Es el momento de echar una mirada atrás y encontrar el último año en el que el club vivió peligrosamente. Ocurrió diez años atrás, la temporada 1995-96, que arrancó con Dragoslav Stepanovic en el banquillo y acabó con José María Amorrortu como salvador, con un triunfo ante el Rayo Vallecano en la última jornada (3-1) que permitió al equipo evitar jugar la promoción de descenso.
Cinco de los protagonistas de aquella tortuosa campaña la evocan con la esperanza de que sus duras vivencias ayuden en algo a los actuales protagonistas. El entrenador José María Amorrortu y los jugadores 'Cuco' Ziganda, Aitor Larrazabal, Ander Garitano y Juanjo Valencia muestran una fe total, sin espacio para la duda. Se sufrirá, pero el equipo se salvará y además el punto de inflexión llegará el sábado, día en el que todos coinciden en pronosticar que, cuanto menos, los rojiblancos no perderán ante el Madrid.
Desde su condición de entrenador del infantil A del Zaragoza, Ander Garitano ve que muchos de los signos que se viven esta campaña se asemejan a los que sufrieron en la temporada 1995-96. «Aquel equipo, como éste ahora, llegaba de temporadas de estar arriba. No se hicieron bien las cosas desde el inicio y, aunque no nos metimos abajo tan rápido, el nuestro fue también un desplome vertiginoso».
Ziganda se convirtió en un ariete implacable ante el Rayo, equipo al que marcó los tres goles que evitaron al Athletic jugar la promoción. Hoy es un hombre feliz. Desde su condición de entrenador del Promesas vive en el ojo del huracán del Osasuna más prodigioso de su historia. Frente a la convincente demostración de autoridad de su club, el ex delantero mira con preocupación lo que sucede en su querido Athletic. «Yo recuerdo como lo peor que el año se hacía muy largo, que cada semana parecía que el partido llegaba más tarde y que la presión que soportábamos los jugadores era cada vez mayor».
Todos coinciden en que lo primero que deben conseguir los jugadores del Athletic es restablecer la confianza que sienten en sí mismos. Así lo evoca Ziganda. «No te quitabas el tema de la cabeza. Por entonces, iba a clases de euskera junto a 'Txingurri' (Valverde) y Ander (Garitano). Nos pasábamos el día haciendo clasificaciones y analizando posibilidades. 'Si el Rayo pierde con el Compostela y nosotros empatamos en Tenerife...' Todas las semanas igual. Era muy duro». Garitano matiza a su ex compañero, aunque corrobora lo esencial. «Las clases de euskera eran unos años antes, pero es cierto que estábamos todo el día dándole la vuelta a todo y mirando el teletexto para ver la clasificación y la próxima jornada. Cuando estás arriba, los que están cerca tuyo te importan menos, pero cuando estás abajo te importa todo de ellos».
Amorrortu está acostumbrado en el Athletic a los grandes esfuerzos y a los graves riesgos. Dos veces se ha hecho cargo del Athletic con la campaña iniciada y acaba de ser destituido en la Real Sociedad tras luchar por sacar a los blanquiazules de abajo. El técnico de Deusto mantiene que la presión que sienten los jugadores en estos momentos tiene mucho que ver con el elevado grado de responsabilidad social que sienten. «Estoy de vuelta en Bilbao y en la ciudad no se habla de otra cosa que de si el Athletic va a bajar. La plantilla no puede desconectar de esta situación porque lo viven los jugadores y toda la gente que les rodea. No soy quién para dar consejos porque Clemente tiene una grandísima experiencia en situaciones similares. De todas formas, lo importante es sacar lo positivo de cada uno de los jugadores y hacer un grupo sólido entre todos, algo en lo que en el Athletic no hay problema».
Mejor banquillo
Larrazabal tiene la impresión de que, aunque la situación clasificatoria es mucho más grave hoy, esta vez hay una ventaja importante, el banquillo. «Nosotros teníamos un entrenador que no era nada bueno (Stepanovic), mientras que este equipo ha contado con dos técnicos más capacitados», resalta.
El que fuera lateral izquierdo destaca que en temporadas que pueden acabar en tragedia es fundamental la unión del vestuario, sobre todo porque los jugadores miran cómo se desmorona la temporada alrededor suyo y se sienten impotentes. «Me pasaba toda la semana pensando en el siguiente partido y en el calendario de los rivales. Lo que es importante es hacer piña y que nadie se tome las cosas a la ligera. En aquellos momentos, si veías a alguien aislarse o que levantaba el pie en los entrenamientos, le echabas el alto. Tenía que quedar claro que la implicación de todos era esencial».
Larrazabal aún se emociona al recordar las reuniones que hacían los jugadores, con entrenador delante y sin él, para concienciarse y animarse. «El objetivo de esas cumbres era que a todos nos quedara claro lo que nos estábamos jugando. Hay jugadores en este equipo que vivieron aquellos tiempos (Julen Guerrero, Etxeberria, Karanka y Felipe). Se acuerdan de todo lo que hicimos en otra situación límite y seguro que aprovechan esa experiencia ahora».
Juanjo Valencia tiene también muy presente la liturgia de los cónclaves. Aún en activo y de regreso en Primera con el Racing, el portero titular en la campaña 1995-96 destaca que las reuniones tenían un único objetivo. «Nos citábamos en el vestuario para sacar cada uno de sí lo que tenía. Mientras estuve en el club, siempre se hicieron esas reuniones, sólo con jugadores, pero recuerdo que ese año fueron mucho más numerosas e intensas por lo que había en juego. Me pongo en el pellejo de ellos y sé que lo están pasando muy mal. Deben hacer lo que hicimos nosotros: unirse y tirar todos del carro».
En el fútbol, el milagro no es un acto de un momento, requiere concentración, rigor, voluntad y muchos, muchos esfuerzos. Larrazabal no tiene duda alguna de que si el Athletic sigue al pie de la letra este guión se salvará. «Se va a sufrir mucho, más que nunca, pero no tengo ninguna duda de que el equipo permanecerá en Primera». Ziganda, y todos los demás, refrendan sus palabras. «Se salvará y no lo digo a la ligera, sino porque estoy plenamente convencido de que así será», acentúa el entrenador del filial de Osasuna. Y, para reafirmar su tesis, añade. «El Athletic lleva toda la temporada abajo. Cuando otros equipos caigan, que caerán, al fuego del infierno, el Athletic estará mucho más habituado que ellos a ese fuego y esa será una importante baza en su favor».