A la espera de que el Consejo Electoral Provisional facilite los primeros datos oficiales, supervisores internacionales dan por segura la victoria de René Préval en la elecciones a la Presidencia de Haití celebradas este martes. Queda por despejar la incógnita de si el ex presidente (1996-2001) y candidato del partido Lespwa (La Esperanza) conseguirá superar el 50% de los votos, imprescindibles para evitar la segunda vuelta electoral.
La afluencia de votantes y los problemas de organización obligaron a que los colegios electorales permanecieran abiertos mientras se dispusiera de luz diurna. Gracias a eso, todo el mundo en Haití pudo votar, incluido su ciudadano más famoso: el rapero Wyclef Jean, cantante de The Fugees, que llegó desde Estados Unidos sólo con ese propósito.
Con una participación estimada del 75% de un censo de tres millones y medio de electores, «finalmente las elecciones se realizaron y son unas buenas elecciones, de las que todos los haitianos pueden estar orgullosos», subrayó José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos. Pero el europarlamentario flamenco Johan Van Hecke, que encabeza el grupo de observadores enviado por la Unión Europea, puntualizaba que «una población que se mostró tan motivada se merecía unas elecciones mejor preparadas y mejor organizadas».
A la luz de las bujías comenzó el recuento de papeletas. Desde la primera urna (incluso en el barrio de Petion Ville, donde se arracima la burguesía de Puerto Príncipe) Préval conseguía ventaja sobre sus principales contrincantes: Charles 'Charlito' Baker y el también ex presidente Leslie Manigat. A los otros treinta candidatos los apoyaron la familia, los amigos y algún despistado.
René Préval, que hoy se rodea de gente del sector privado que comparte sus inquietudes sociales, pertenece a una familia agraria del valle de la Artibonita. Su padre, ministro de Agricultura en los años cincuenta, tuvo que huir en 1963 de la dictadura de François Duvalier. Una vez completados en Europa sus estudios de ingeniero agrónomo, René Préval regresaría a su país en 1978 para instalar un negocio de panificación.
Tras formar parte de los movimientos civiles de resistencia a la dictadura de Jean-Claude Duvalier, Préval tomará contacto con el religioso Jean-Bertrand Aristide, a cuyo futuro político se ligará estrechamente. Funda el grupo Honor y Respeto por la Constitución, preside el Comité Pa Bliyé (No olvidar), que investigaba las desapariciones durante el régimen del clan Duvalier, y se incorpora a la organización caritativa La Fanmi se Lavi (La Familia es la Vida), que desembocaría en el movimiento Lavalás (La Avalancha) que llevó a Aristide a la Presidencia en 1991.
Exilio
Primer ministro, ministro de Defensa y del Interior durante el primer Gobierno del ya seglar 'Papa Titide' (entre febrero y septiembre de 1991), el golpe de Estado de Raoul Cédras los envía a ambos al exilio en Venezuela. Y de la mano regresarán a Haití tras la intervención de una fuerza multinacional, con abrumadora presencia estadounidense, que restituirá a Aristide en su cargo en octubre de 1994.
En 1995 Préval es elegido presidente en 'representación' de Aristide, ya que constitucionalmente éste no podía optar a la reelección. Pese a estar cada vez más alejado del ex sacerdote salesiano -quien creará un nuevo partido, Fanmi (Familia) Lavalas-, en las siguientes elecciones locales y legislativas se le acusa de favorecerlo. Enfrentado al Parlamento, sumiría a Haití en la ingobernabilidad.
Tras las contestadas presidenciales de noviembre de 2000, en las que Aristide alcanzó el 92 por ciento de los votos, Préval abandonaba el despacho presidencial con un premonitorio «Naje pou sorti!» («¿Salid nadando!»), para recluirse hasta la fecha en la granja familiar de Marmelade, al norte del país.