Dámaso Casado, máximo responsable de UGT-Euskadi, mantuvo el martes un encuentro inédito con el secretario general de LAB, Rafa Díez Usabiaga; las direcciones de las dos centrales nunca se habían reunido. Casado sostiene que la cita tuvo un marcado carácter sindical, pero también admite su trasfondo político. Augura que a «corto plazo» se puede llegar «al final de la violencia», que esta entrevista puede contribuir y que, como «víctimas, podemos ayudar a que todo esto desaparezca».
-UGT y LAB acordaron explorar «una aportación del sindicalismo a la paz». ¿En qué consiste?
-Para empezar, la normalización que tiene que existir en Euskadi supone que los sindicatos tengamos una interlocución normal y permanente. Eso va a contribuir a lograr una normalización social que, a su vez, puede llevar a que las reglas de juego funcionen. En este contexto, la desaparición de la violencia sería el hecho definitivo para que esa normalización se dé.
-¿Los contenidos de esa reunión tuvieron más carácter sindical o político?
-Fundamentalmente sindical. Somos muy conscientes de que nuestro papel es el de representar a los trabajadores y que lo que hoy está pasando en Euskadi, que los sindicatos no nos hablemos, perjudica a los trabajadores porque favorece el aumento de la precariedad y la siniestralidad. Si, además, el buen entendimiento entre organizaciones sindicales contribuye a que también se avance en un correcto clima social y político, nos parecería estupendo. Por eso comenté que íbamos a intentar poner un granito de arena en la normalización.
-¿Desde cuando mantienen esos contactos?
-Cuando hicimos el congreso el pasado verano ya invitamos a LAB. Las reuniones no se hacen de la noche a la mañana. Queríamos dar públicamente imagen de que dos sindicatos que hasta ahora no habían tenido reuniones oficiales las hemos mantenido y las vamos a mantener. Hemos adquirido un compromiso serio de seguir con esos encuentros de forma normalizada para solucionar temas como la negociación colectiva y la siniestralidad.
-Pero es evidente que también tiene un trasfondo político.
-Claro. Soy plenamente consciente de ello, pero no hay que darle más vueltas. Hemos hecho un círculo de reuniones y lo hemos cerrado con LAB. La semana pasada estuvimos con ELA y no fue público, también nos hemos reunido con CC OO, con USO, con partidos, instituciones o Confebask.
-¿Y por qué ésta la han hecho pública y el resto no?
-Lo pedimos expresamente porque es la primera vez en la historia que las dos ejecutivas se reunían. Nos pareció que podía servir para dar un empujón a la normalización social. Aunque sabemos que las consecuencias o las interpretaciones pueden ir más lejos de lo que debieran ir.
-¿No tiene nada que ver eso que se da en llamar 'nuevo tiempo político'?
-Me imagino que si esto se hubiese planteado hace dos años habría sido muy difícil. Primero, el asumirlo por nuestra propia organización.
-¿Han hablado de las presiones que reciben ustedes en muchas zonas, por ejemplo en Guipúzcoa, y que no han sido condenadas por LAB?
-No hemos hablado de esos temas.
-¿Cómo se supera el recelo entre dos organizaciones tan enfrentadas?
-Es que fueron nuestras bases las que nos pidieron este acercamiento. En las empresas, ellos llegan a acuerdos más rápido con LAB que con ELA.
-¿Cree que su encuentro con Rafa Díez puede ayudar a terminar con la violencia?
-Tenemos que recordar que somos víctimas, que hemos sido machacados, que compañeros nuestros han sido asesinados, que nuestras sedes han sido quemadas, afiliados atemorizados... Ahora vemos que podemos ayudar a que todo esto desaparezca. Además, llevamos tres años sin que haya muertos, creemos que hay una apuesta firme y decidida de toda la sociedad vasca para que ETA desaparezca. Hemos valorado que era un buen momento para empujar en esa dirección.
Reglas de juego
-¿Y piensa que esa apuesta se da también en la izquierda abertzale?
-Cuando nos reunimos dos organizaciones es porque las dos coincidimos. Cuando se reúnen UGT y LAB es porque ambos aceptamos las reglas de juego y que dentro de esas reglas de juego se puede avanzar manteniendo discrepancias.
-¿Se trata sólo de una impresión o se lo transmitió así LAB?
-Es una impresión mía, pero creo que dará frutos.
-¿Cuáles?
-Si dentro de unas semanas o unos meses podemos, por ejemplo, llegar a un acuerdo sobre la siniestralidad laboral, hacer plataformas conjuntas para que los empresarios no sigan crecidos y ETA deja la violencia y todo el mundo se integra en la vida democrática, esos frutos serán una realidad.
-Entonces, sí considera que esa normalización de relaciones con LAB puede ayudar a que ETA deje las armas.
-Yo siempre he pedido públicamente que ETA deje de existir. Si esta reunión ayuda, pues bienvenido sea.
-¿Ve cercana una declaración de tregua?
-Soy muy optimista, y creo que podemos, entre todos, empujar para que la normalización política en Euskadi sea una realidad. El final de la violencia es la clave. Lo que detecto, lo que veo, lo que palpo, la impresión que tengo es que podemos estar en un compromiso y en el camino parecido al de acabar y llegar al final de la violencia y alcanzar la normalización democrática a corto plazo.
-¿Se han reunido con Batasuna?
-En estos momentos no es un partido legal y nosotros nos hemos reunido con los partidos legales.
-¿Cree que la gestión de la paz no debe estar en exclusiva en manos de los partidos?
-Hemos estado comprometidos a lo largo de nuestra historia. No sólo defendemos a los trabajadores en su centro de trabajo, sino en todos los temas que les afectan. Siempre nos gusta aportar nuestras ideas.