El portavoz de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, no sólo valoró ayer positivamente el encuentro mantenido entre los sindicatos UGT y LAB como «un activo político y un paso más» para contribuir a un escenario de «superación del conflicto», sino que abogó por trasladar esta inédita fotografía al ámbito político para «normalizar» así las relaciones entre su partido y los socialistas «vascos, navarros y franceses».
En una comparecencia pública en San Sebastián, Otegi consideró «significativo» el contacto entre una central sindical «históricamente ligada al PSOE» y otra identificada con la izquierda abertzale y confió en que a este paso le sigan otros que permitan a Batasuna encauzar sus relaciones con el PSE. No obstante, el líder radical dijo ser consciente de que celebrar un encuentro «en términos públicos» en estos momentos «quizá no es posible» si bien se mostró convencido de que «algún día» se producirá y se demostrará, así, que «se ha alcanzado un nivel de madurez suficiente» para abordar un proceso de pacificación.
En cualquier caso, el portavoz de la formación ilegalizada aclaró que no pretende emplazar a los socialistas a mantener «reuniones oficiales» porque Batasuna no vive la situación actual «con angustia» ni con «prisa». «Sabemos que hay determinados gestos y determinadas fotos que hay que trabajarlas», concedió Otegi, que apeló en todo caso a la «responsabilidad» de los partidos vascos porque, según dijo, «el éxito o el fracaso» del proceso de paz «va a estar en los agentes y fuerzas políticas de este país» y no «en ETA o en el Gobierno español».
Disposición de Zapatero
En esta línea, el dirigente abertzale valoró positivamente que el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, haya reiterado en una entrevista en un diario ruso su «disposición a hablar» con la banda, si bien insistió en que «ése es un carril» que no le preocupa ahora ya que, a su juicio, el acuerdo para resolver el contencioso vasco no vendrá en esa dirección sino en la de «nuevos sectores sociales que van a ir adquiriendo compromisos gradual y paulatinamente».
Otegi opinó asimismo que el derecho a decidir no es «una reivindicación nacionalista sino democrática» que entra dentro de «las reglas del juego que todo el mundo debe respetar», ya que «el objetivo final» del proceso de normalización es «que los vascos tengan capacidad de decidir y que los Estados tengan el compromiso de respetar». «De ese proceso estamos hablando, no de otra cosa», remachó.
No obstante, manifestó que Batasuna «entiende» que haya «sectores populares» que temen «un escenario de derecho de autodeterminación» por lo que abogó por «poner sobre la mesa esas angustias», ya que «eso también hay que resolverlo entre todos». «El acuerdo debe trasladar al conjunto de los ciudadanos de este país, tanto a los que se sienten y quieren ser españoles como a los que somos independentistas, a todo el mundo, que un escenario de autodeterminación no merma ningún derecho», subrayó.