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Jueves, 9 de febrero de 2006
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POLÍTICA
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Los cómplices de Parot purgan 'cadena perpetua' en Francia
No equivale a prisión de por vida, pero impide todo beneficio en al menos 15 años
Los cómplices de Parot purgan 'cadena perpetua' en Francia
Unai Parot, durante una manifestación en Francia en los ochenta. / AP
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El hermano de Unai Parot y otros dos activistas de la célula itinerante que capitaneaba en ETA, todos ellos de ciudadanía francesa, purgan en cárceles galas cadenas perpetuas por crímenes perpetrados en el seno del 'comando Argala'. Las condenas fueron pronunciadas en 1997 por un tribunal especial antiterrorista de París ante el que España había denunciado los hechos ya que entonces Francia no extraditaba a sus nacionales.

Jon Parot (Argel, 1951), Jakes Esnal (San Juan de Luz, 1950) y Frédéric Haranburu (Biarritz, 1954) cumplen penas de 'reclusión criminal a perpetuidad' por su participación en el 'comando francés' responsable de 21 atentados cometidos en España entre 1978 y 1989 que causaron 38 muertos -en su mayoría militares y guardias civiles- y más de 200 heridos. A los dos últimos se les añadió un denominado período de seguridad de 18 años de prisión, la mayor sanción prevista en el momento de los hechos.

Esta disposición impide al condenado el disfrute durante ese plazo de beneficios penitenciarios como permisos de salida, tercer grado o libertad condicional. Por consiguiente, para optar a esas posibilidades, Esnal y Haranburu tendrán que esperar hasta 2008 ya que fueron detenidos en el País Vasco francés en 1990, pocos días después del arresto en Sevilla de Unai Parot (Argel, 1958), jefe del 'comando' más mortífero en el historial de ETA.

A pesar de su nombre, la cadena perpetua raramente significa en Francia la cárcel para el resto de la vida. Su duración efectiva media es de 20 años según un estudio oficial realizado entre los condenados a esa pena liberados de 1995 a 2005. En mayo último sólo había en cárceles galas tres presos con más de 40 años pasados tras las rejas y otros 17 recluidos desde hace más de 30 años.

La gran mayoría de los excarcelados (el 85%) sale a la calle en el marco de una libertad condicional. Para los condenados a perpetua sin período de seguridad únicamente puede producirse al cabo de quince años. La decisión corresponde a una jurisdicción colegial formada por un representante de la Fiscalía, el director de la prisión y el juez de vigilancia penitenciaria.

Una comisión de este tipo estudió hace dos semanas la segunda petición de liberación condicional presentada por el vascofrancés Filipe Bidart, jefe histórico de Iparretarrak. Condenado dos veces a cadena perpetua por las muertes de dos policías y un gendarme, Bidart (Baigorri, 1953) va a cumplir este mes 18 años en prisión.

El tribunal examinador ha percibido «elementos positivos innegables» en su proyecto de reinserción, que incluye una oferta de trabajo en un centro de ayuda a inmigrantes. Pero critica la ausencia de «esfuerzo serio de indemnización a las partes civiles». Por ello ha aplazado su decisión hasta setiembre para darle tiempo a «concretar en actos su voluntad de reinserción social». En plata, que reembolse al Estado las indemnizaciones abonadas de oficio a las víctimas.




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