El cardenal Carlos Amigo habló ayer de la responsabilidad de la Iglesia y la sociedad en su conjunto en la preservación del patrimonio histórico. En una conferencia de prensa celebrada a primera hora de la tarde, tras visitar las obras de restauración del templo vitoriano, defendió la necesidad de preservar los valores de la propia cultura, que en el caso de Santa María representa un lugar de encuentro entre personas de diferentes religiones e ideologías. «Las piedras de la catedral hablan aunque la iglesia esté vacía», dijo en referencia a la escasez de fieles que se da en determinadas zonas.
Monseñor Amigo reveló también la vinculación que se ha establecido entre Sevilla, la ciudad de la que es arzobispo, y Vitoria. En la capital andaluza, cuando se vieron obligados a restaurar una de sus iglesias más célebres, la del Salvador, tomaron como modelo el trabajo realizado en Santa María. «Hemos copiado de forma consciente lo que se hace aquí. Somos discípulos de esta cátedra», comentó.
Cordial y abierto, el arzobispo de Sevilla, nombrado cardenal hace poco más de dos años, habló también del cónclave en el que participó el pasado abril, y que eligió a Benedicto XVI como pontífice. «Un Papa no sucede a otro Papa -explicó-, sino a san Pedro. El Papa es un maestro universal, un guía, y por eso el cónclave suscitó tanto interés en todo el mundo».
«Pueden preguntarme de todo, menos sobre si prefiero que gane el Betis o el Sevilla», dijo divertido. Pero luego en varias ocasiones eludió responder a la pregunta del papel que la Iglesia puede asumir en un hipotético diálogo con ETA. «No quiero opinar por cortesía diplomática», se excusó la primera vez. Más tarde, se remitió a los obispos vascos. «Ellos conocen muy bien la situación y como miembros de la Conferencia Episcopal saben también lo que piensan los obispos españoles. Pregúntenle a ellos», repitió.