Los vecinos de Artazu-Bekoa de Bilbao denunciaron ayer la situación de «incomunicación» a la que están relegados a vivir desde hace años. A la inexistencia de un servicio de transporte público, se unen las pendientes y los interminables tramos de escaleras que separan a los 44 portales de este barrio de Rekalde, situado en la ladera del monte Artazo. El portavoz del PSE-EE en el Ayuntamiento, Txema Oleaga, se desplazó ayer a la zona para apoyar a los residentes en sus demandas. «No pueden seguir así», manifestó.
Más de 400 familias se ven afectadas por esta deficiente accesibilidad, a la que hay que añadir otro factor: la edad. El 30% de las alrededor de 1.500 personas que viven en Artazu-Bekoa son mayores o tienen problemas de movilidad, por lo que llegar a sus viviendas se les hace «todavía más cuesta arriba». «Antes subías corriendo, pero ahora ya no puedes y, a veces, casi te ves obligado a quedarte en casa», declaró Justina Martínez, de 74 años, mientras su marido cargaba con las bolsas de la compra. «¿Y eso que hoy pesan poco!», añadió.
Con el objetivo de paliar la situación, los socialistas, en colaboración con los vecinos, han presentado una moción que espera ser debatida en el próximo pleno. En ella se exige la puesta en marcha de un servicio de autobús público que discurra no sólo por el interior del barrio, sino que les sirva también de conexión con Basurto. «Además de no tener ninguna tienda en la zona, si nos queremos desplazar, tenemos que bajar hasta la parada que hay en Larraskitu. Y para ir al hospital, nos vemos obligados a hacer trasbordo, con lo que, al final, tardamos una hora», expresó el presidente de la asociación de vecinos, Alejandro Vázquez.
Las cuestas
La propuesta incluye, asimismo, la instalación de unas escaleras mecánicas en la parte derecha del barrio para sortear las cuestas. Esta medida beneficiaría a unas 200 familias, así como a aquellas personas que acuden al colegio Sagrado Corazón, situado en la parte alta de Artazu-Bekoa. «Hasta las monjas más mayores que trabajan en el centro han tenido que esperar abajo a que alguien las subiera en coche», comentaron dos de las responsables del comedor.
En 2001 y 2002 se aprobaron en el pleno municipal dos resoluciones a iniciativa del PSE-EE en las que se acordaba la colocación de estos elementos urbanísticos en todas aquellas zonas de la ciudad que lo necesitaran. «Ahora, parece que pasa el tiempo y las cosas no se hacen», criticó Oleaga.