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EL MOSAICO
José Luis Aróstegui, de Bilbao, fue a visitar a una amiga a Cruces un sábado por la tarde. «Creí estar en un centro comercial. Niños correteando, la escalera de caracol ocupada por personas sentadas, a modo de barricada, en los peldaños, merendado, gritando
Y en pasillos y habitaciones, ocurría lo mismo. ¿Queremos de verdad a los enfermos que visitamos? ¿O vamos para pasar la tarde? ¿La dirección del hospital conoce este problema?
Mari Carmen Díez Marín, administrativo de 44 años, pide «una reflexión a todos los que tienen perro y no recogen sus excrementos, y a los que no usan las papeleras. ¿De que vale que se mejore la calidad de vida en Barakaldo y esté cada vez más bonito si no lo respetamos y lo llenamos de suciedad?
Valentín Arana, vecino de Leioa de 63 años, advierte que, «si no fuéramos tan egoístas y pensáramos que existen los demás, el mundo marcharía mejor. ¡Y el tráfico, también!»
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