El Correo Digital
Viernes, 10 de febrero de 2006
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CICLISMO
 
EDICIÓN IMPRESA
 
Roberto Heras.
CICLISMO
A mediodía, a dos pasos de la playa de Magaluf, hay un funeral. Ante los participantes de la Challenge de Mallorca pasan las cenizas de Heras, el ciclista que hasta el miércoles había ganado cuatro ediciones de la Vuelta y que sólo conserva tres. La cuarta se la ha quitado un test antidopaje emborronado con EPO. Cenizas sobre su carrera deportiva. En febrero, el cielo azul de Mallorca es táctil, parece que se puede palpar. El enjambre de turistas que pisan la isla con sandalias y calcetines a media asta disfruta de los dos productos regionales: sol y playa. Para los otros ocupantes de Magaluf, los ciclistas, era día de entierro. A soplar sobre las cenizas del compañero caído. Es un gremio manso. Siempre pedalea. Caiga quien caiga. Hacia delante, pendiente sólo de la rueda del que le precede, sin girarse ante el estruendo de un deporte en derribo.
 
 

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