El desastre de La Romareda ha sumido al Real Madrid en el desconcierto. Nadie en la 'casa blanca' se explica bien qué ocurrió la noche del miércoles para que un equipo que, con López Caro en el banquillo, iba viento en popa a toda vela y estaba devolviendo la ilusión y el orgullo a sus aficionados, se diera, de repente y contra todo pronóstico, semejante batacazo. La sorpresa ha sido monumental para los madridistas, que ayer se dividían en dos grandes grupos en función de su forma de digerir la goleada.