Ventura Pons hace suyo el adagio de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra en 'Animales heridos', la adaptación de tres relatos del libro 'Animales tristes', de Jordi Puntí, protagonizados por el amor, el desamor, el sexo y la soledad. El director catalán se reconoció en «unos personajes cercanos, al borde de una problemática universal: la necesidad que tenemos de que nos quieran. Son hombres y mujeres que, como están heridos de amor, hacen cosas incorrectas, aunque en el fondo quieren hacer lo correcto.
Acostumbrado a las adaptaciones literarias -'Actrices', 'Caricias', 'Amigo amado'-, Pons ha vuelto a mirar a las letras catalanas para contar una historia coral «que empieza como comedia y termina en tragedia». Jose Coronado, un triunfador casado con una neurótica ociosa (Cecilia Rossetto) y liado con una prestigiosa decoradora (Aitana Sánchez-Gijón), es uno de esos 'animales heridos' de Pons. Sánchez-Gijón compartió dos años de su vida -los que fue presidenta de la Academia de Cine- con el realizador, vicepresidente de la entidad. «Pero hasta ahora no me había ofrecido nada. Tenía tantas ganas de trabajar con él que dije que sí sin leer el guión».
Aunque al principio 'Animales heridos' se planteó como tres monólogos interiores, posteriormente el director incluyó una voz 'en off', la del narrador Abel Folk. «En el cine norteamericano se usa mucho esta figura. Las películas se pueden hacer muy libremente», comenta Pons, a quien le llama la atención «lo poco que nos relacionamos y salimos a la calle. Nos cuesta bastante dar el paso para encontrarnos con los demás». Siguiendo el camino de 'Vidas cruzadas', de Robert Altman, o más recientemente de 'Crash', el filme rompe la narrativa tradicional «porque lo pide la historia».
'Animales heridos' retrata a unos seres humanos «tocados, pero que saldrán adelante», añade Pons, cuyos protagonistas, en la versión original, hablan con toda naturalidad en castellano, catalán y quechua. En cuanto a Jose Coronado, su primera experiencia con el director barcelonés fue 'Anita no pierde el tren'. «Soy un enamorado de su cine porque tiene sello propio, es adulto, entretiene y hace reflexionar», alaba el actor, metido en la piel de un hombre «que, supuestamente es un triunfador, pero no es más que un pobre desgraciado».