Putin está entre nosotros. El presidente de Rusia nos visita y no digo yo que tal solemne circunstancia no sea interesante, pero para mí que tiene más puntos de interés su pintor, el pintor de Vladimir Putin, el pintor de cámara del Kremlin, el pintor preferido de la corte poscomunista, un tal Safrónov que ha adquirido un inaudito renombre con los retratos realizados al líder, a otros estadistas extranjeros y a la créme de la créme del cine, de la música y las artes varias. Este ahora millonario artista, el retratista mejor pagado de Moscú, es una muestra viva del salto efectuado desde aquél 'realismo socialista' de larga andadura hasta hoy, pues no tiene empacho el pintor de Putin en declarar en voz alta que «los pintores debemos ser ricos» reconociendo que sus tres musas son la fama, el dinero y el lujo, confesión que bien podría hacerle subir los colores a la blanca palidez de la mismísima momia de Lenin.
Tiene previsto Nikas Saprónov, el pintor de Putin, plasmar en el lienzo a Bush y a Castro según su particular visión pictórica, pletórica por lo demás de alegorías que a veces no hacen ninguna gracia al retratado, como fue el caso de Gorbachov cuando se vio en figura de Juana de Arco: todo un cuadro. El pintor de Putin en sus principios artísticos pintó desnudos como otros pintan iglesias o santos de alcoba con y sin angelitos negros y se fue abriendo paso con extravagancias que llegaban hasta la desnuda provocación e irreverencia con la religión ortodoxa.
Así, en los años 80 el pintor de Putin fue precursor en performances e instalaciones irreverentes hasta raspar iconos auténticos para dibujar encima mujeres ligeras de ropa. Pintaba Magdalenas eróticas para después de una perestroika. De este modo, algo que en lugares del mundo es causa de asaltos a embajadas, tumultos callejeros, oleadas de violencia, en la patria de Boris Yelsin unas pinturas de mediocre factura consideradas blasfemas y ofensivas sirvieron de catapulta hacia la celebridad y la opulencia a un pintor con melena, biznieto de la revolución rusa. Aquellas obras del pintor de Putin no desataron una furia fanática. La diferencia entre civilizaciones se retrata.