El capitán del Málaga, Fernando Sanz, aventura un duelo exigente contra el Alavés, un asalto entre dos conjuntos necesitados de puntos. «El partido del domingo» -ganado al Athletic por 2-1- «nos ayudó a romper una racha negativa y a afrontar los encuentros dependiendo de nosotros. Sin embargo, todos los equipos están apretando y después de conseguir una serie de buenos resultados, el Alavés va a ser un rival muy duro en su estadio», consideró el central.
Por su parte, el brasileño Bóvio, adquirido en el mercado de invierno, también resaltó ayer la relevancia del anterior triunfo, aunque prefiere pasar página y centrarse ya en el Alavés. «Significó mucho para toda la plantilla por la importancia de romper la dinámica, pero debemos dejarlo atrás y pensar en el próximo encuentro. Los compañeros me han dicho que el Alavés es un equipo muy difícil de batir, que pelea mucho y aprovecha las segundas jugadas. Tenemos que irnos arriba y jugar como el último encuentro para traernos los puntos».
Al menos puntuar
De igual forma, Edgar, otro de los capitanes, calificó como «final» el choque. «Tiene una importancia doble para salir de abajo. Tenemos que ganar o al menos puntuar», reclamó.