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Viernes, 10 de febrero de 2006
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POLÍTICA
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Peces-Barba no comparte el optimismo presidencial sobre el fin de ETA
Gregorio Peces-Barba.
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El alto comisionado de apoyo a las Víctimas del Terrorismo, Gregorio Peces-Barba, confesó ayer ser «muy escéptico» sobre el final de ETA y aseguró que no comparte el optimismo del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre la posibilidad de que la banda terrorista abandone de forma definitiva las armas.

Peces-Barba, que admitió que el jefe del Ejecutivo «tiene más datos» que él sobre la situación de la organización armada, justificó su pesimismo en el «odio tremendo a lo español» que, a su entender, todavía se vive en un sector de la sociedad vasca y que se refleja en hechos como el pleno del Ayuntamiento de Azkoitia dedicado a los asesinos de Ramón Baglietto.

Según el alto funcionario, la «tozuda» realidad es que ETA sigue poniendo bombas y «presionando a la sociedad», el chantaje sigue vivo con el 'impuesto revolucionario' y el entorno etarra continúa «practicando la intolerancia violenta».

«El fin de la violencia está más lejos que cerca», manifestó el alto comisionado, quien dijo no tener constancia de que el Ejecutivo esté negociando con la banda terrorista. El secretario de Estado recordó que el Gobierno sólo hablará con los terroristas tras el abandono de las armas y el reconocimiento a las víctimas. «En ese momento -dijo- estaremos en un panorama muy distinto y las víctimas y la soberanía popular tendrán que ponerse de acuerdo» sobre cómo entablar ese diálogo.

«Será un proceso largo y duro y siempre tras la entrega de las armas», explicó Peces-Barba, quien quiso dejar claro que el Ejecutivo nunca pagará «un precio político» por el fin de la ETA.



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