Apartado desde verano de la presidencia del Foro Ermua, Vidal de Nicolás (Portugalete, 1922) sigue batallando con la palabra contra el «nacionalismo excluyente». La Fundación para la Libertad le homenajeó ayer en una cena -en la que presentó su último libro de poemas, 'Alteridad', editado por la Generalitat valenciana-, por su trayectoria, desde su estancia en un campo en la Francia ocupada por los nazis y su lucha antifranquista en las filas del PCE a su militancia en el llamado 'constitucionalismo cívico'.
-¿Qué libertades le quedan por conquistar?
-El etnicismo, el nacionalismo xenófobo y excluyente sigue gobernándonos. Por eso las libertades de los ciudadanos están minorizadas, desde la época en que el mestizaje y la lucha de clases chocaron frontalmente con el racismo que había expandido Sabino Arana.
-Se palpa un cierto resurgimiento del movimiento cívico pero con la diferencia de que la unidad de acción PP-PSOE hace tiempo que se hizo añicos. ¿Es ésa su gran frustración?
-Sí. Hay en algunos partidos que se llaman democráticos una corriente divagante, engañosa, torpe y tremendamente negativa para la conquista de las libertades ciudadanas. Me indigna que sobre la sangre de las víctimas se esté construyendo una política de acceso al poder.
-¿Habla de los socialistas?
-Sí, es lo que Nietzsche llamaba 'el calor del establo'. Los políticos suelen echar de menos el escaño, el sueldo El poder que tendrían aquí estaría sometido a las consignas del PNV y eso es una terrible traición a toda la sangre derramada. La defenestración del fiscal Fungairiño, por ejemplo, pretende dejar expedito el camino a negociaciones bastardas, en contra de las víctimas.
-¿Comparte entonces la teoría del PP de que ese cese y las excarcelaciones de etarras obedecen a una estrategia para pagar un «precio» en una supuesta negociación con ETA?
-Sí. A eso añadiría el hecho de que UGT haya establecido relaciones por primera vez en la historia con LAB. Ese casamiento morganático es otro de los signos que conjuntamente explican la situación que estamos padeciendo. La posibilidad de que haya una amnistía general enmascarada es una traición a todos los ciudadanos de este país.
-Vive como un retroceso una situación para muchos esperanzadora.
-Es significativo que la Fundación para la Libertad sea el único refugio que nos queda, casi un espacio de fraternidad, a los que nos sentimos desposeídos: socialistas disidentes, gente del PP, otros que como yo no pertenecemos a ningún partido Sentimos que los partidos tradicionales nos han traicionado.
-¿Todos?
-Por ejemplo EB, que recoge a gentes que he conocido del PCE, es algo que no sé como definir para mostrar toda mi repugnancia. Cuando dicen que son la fachada roja del Gobierno será por el rubor que producen. Y el PSE no se sabe dónde está, imagino que en los subterráneos de la negociación con el PNV para volver al poder. Como ciudadano estoy muy indignado.
-Y como ciudadano escoltado desde hace seis años, ¿no ve siquiera un rayo de esperanza en el largo tiempo sin atentados mortales?
-Todos los terrorismos terminan en mafias repugnantes. Alguna vez acabará pero por la propia ruina física y moral de sus militantes. Vivimos tiempos de oscuridad total.
-¿Cree entonces lejano el fin de ETA?
-El espectáculo dantesco de Azkoitia quiere decir como mínimo que hay una pérdida de ciudadanía. Tengo una sensación de desamparo.
-Decía hace dos años que «los nacionalismos periféricos se aprovechan de la Constitución para destruirla». ¿Le preocupa que se rompa España?
-Los nacionalismos son insaciables. Aquí se ha intentado montar un servicio meteorológico propio para que los alisios se paren en las fronteras del paisito que somos. Esas patologías espirituales me dan miedo. Me revuelvo contra el regreso a la aldea.
-Le hablaba del proceso de reformas estatutarias o del 90% de apoyo en Cataluña al Estatut.
-A veces los apoyos mayoritarios no dejan por eso de ser coactivos. Las últimas noticias de Cataluña son alarmantes, se está tratando de ahogar el castellano. Me da miedo.
-¿Cree, como el Foro Ermua y el PP, que ETA tutela una estrategia coordinada del nacionalismo para desbaratar el consenso constitucional?
-Bueno , a mí los continuos llamamientos a la unidad de España también me dan algo de miedo porque me suenan a franquismo.